Ancelotti apunta al césped del Monumental tras el empate entre Brasil y Ecuador

Carlo Ancelotti no pudo celebrar con triunfo su estreno al frente de la selección brasileña en las Eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de 2026. El empate 0-0 frente a Ecuador, disputado en el estadio Monumental de Guayaquil, estuvo lejos de satisfacer las expectativas y, en la sala de prensa, el experimentado estratega italiano puso el foco en el estado del césped como uno de los factores decisivos en el desarrollo del partido.
Acostumbrado a la élite del fútbol europeo, Ancelotti expresó con claridad su malestar: “No quiero poner excusas, pero el campo… no era tan sencillo jugar. Creo que las condiciones fueron complicadas para hacer un juego más elaborado”, señaló ante los medios tras una noche de escasas ocasiones claras para la Canarinha. Según el entrenador, la dificultad para salir jugando y la imprecisión fueron consecuencia directa del irregular terreno, un aspecto que, según sus palabras, lastró la interpretación del fútbol asociativo que pretende implantar en la Selección.
A pesar de algunas aproximaciones por parte del combinado brasileño, ni los delanteros ni el mediocampo lograron perforar la sólida defensa ecuatoriana. El resultado terminó dejado a Brasil en la cuarta posición de la clasificación con 22 puntos, mientras que Ecuador capitalizó el empate para alcanzar 24 puntos y situarse en la segunda plaza del grupo. Ancelotti, sin embargo, se mostró optimista y elogió el planteamiento de sus rivales: “Ecuador es un equipo muy compacto y con gran solidez. Estoy seguro que mi grupo puede mejorar y lograr mejores resultados en las jornadas que se vienen”.
La competencia sudamericana no ofrece tregua. Brasil deberá afrontar un complicado duelo frente a Paraguay en la próxima fecha, mientras que Ecuador se desplazará hacia Perú en busca de más puntos para acercarse definitivamente a la cita mundialista. Ancelotti confía en que unas condiciones de campo favorables permitan ver la mejor versión de sus jugadores y respondan a la exigente demanda de la afición brasileña.
En definitiva, el debut de Ancelotti con la Verdeamarela deja más preguntas que certezas y un objetivo claro: mejorar la eficacia y superar los desafíos extradeportivos para soñar nuevamente con la grandeza mundial.

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