¡Aubameyang Rompe El DNI, Pero Al Dépor No Le Llega!

Puntito a puntito se hace el camino. El Dépor no pierde, al Dépor se le escurren las ventajas, al Dépor le penalizan los errores individuales. El equipo coruñés ha regresado a Primera sin hacer ruido, ni por sus conquistas ni por sus descalabros. Empieza a llenar el granero en el final del verano a la espera de un invierno que será largo, muy largo, aunque siempre menos con Aubameyang. El gabonés tiene una lucha constante contra el tiempo, no para de romper el DNI en cada jornada que juega. Genialidad ante el Elche, delicatessen frente al Málaga, y eso que estuvo muy solo. Necesita socios ya. Mientras llegan para rodearle como se merece, el equipo coruñés enraíza en Primera con todas las señas de identidad que le llevaron a un ascenso. No engaña a nadie, debe dar también un paso al frente. El pasado cuenta y a Hidalgo no le habían olvidado todos los sudores y los malos ratos que le había dado el Málaga hace un año. Era Segunda, pero ese día sintió aviones zumbándole al oído. En sus pesadillas se aparecían Chupe, Larrubia y Joaquín Muñoz y, al menos, Funes se reservó a uno de ellos. Para cuando se enteró, el técnico del Dépor todas las precauciones eran pocas. La veteranía de Loureiro, una defensa de cinco, con Luismi entre la banda y el centro... A pesar de que estaban avisados, los diez primeros minutos no presagiaron nada bueno para los intereses coruñeses. Aparecieron un par de balas a la espalda de Amatucci y Soriano y la sensación de déjà vú empezaba a flotar. Pronto se ajustó el escuadrón de Hidalgo y empezó a reclamar la pelota, pero siempre desde la sobriedad defensiva, desde la ausencia de espacios interiores para el equipo local. En ese primer tramo el Dépor robó en un par de ocasiones y se lanzó hacia la portería de Herrero. El problema es que Aubameyang, aunque es bastante autosuficiente, se encontraba solísimo. Sin compañeros y con mucho campo, había que ajustar, acortar al equipo. Eso sí, el gabonés poco necesita. Le llegó con una conducción de Luismi por el pasillo central y un pase en profundidad del gaditano para birlarle la pelota al meta local en sus narices y marcar a puerta vacía. Exquisito. 0-1, minuto 22. Una joya. No luce nombre, muestra su presente. A los que dudasen de si venía a retirarse o si el cuerpo ya no le respondería a sus 37 años, ya les ha mandado un par de potentes mensajes. Jensen ausente y Luismi a ratos, en el resto de la primera parte no dejó de estar aislado Aubameyang, pero siguió siendo un peligro latente. En un centro cruzado, en una pelota larga... El gol del Dépor descolocó al Málaga, que encontró aún menos espacios ante un equipo respaldado por el resultado y al que no le sobra el repliegue. Mucha pelota y poco peligro. Era como un animal enjaulado, le tiraba todo al equipo local. El choque se encaminaba al 0-1 al descanso. Pero Ximo midió mal en un salto y, en la carrera posterior, Noubi cometió un fogoso penalti. Chupe no falló. 1-1, minuto 35. Una jugada aislada rescataba al Málaga y castigaba al Dépor. Otra semana más se daba cuenta de que Primera no perdona. El Dépor quiso subir líneas tras el descanso. Era el siguiente paso del plan de Hidalgo, pero pronto la realidad dejó en nada las intenciones. La pelota era del Málaga, apretaba, presionaba mejor. Al equipo coruñés tampoco le sobraban las ideas para sacar la pelota. Eso sí, a los andaluces les seguía faltando esa pizca de profundidad. Las ocasiones llegaron, en realidad, en errores del Dépor. Una mala salida de Amatucci y un pase horizontal de Villares por delante del área les proporcionaron oportunidades inmejorables a Izan y a Chupe. El ariete la mandó al palo. No suele desaprovecharlas. Para entonces ya estaban en el campo David Mella y Yeremay, pero el zurdo estaba demasiado hundido y preocupado de cerrar la banda derecha, y al canario le falta mucho para ser el que era. La verdadera pesadilla por banda era, en ese momento, Haitam. Le dio la noche a Ximo Navarro, que ya había tenido problemas con Joaquín Muñoz. Esos chavales del Málaga son incontenibles. El equipo andaluz empujaba y empujaba, mientras al Dépor le volvía a faltar aire. Y eso que el banquillo ya había dado relevo. No llegaba. Hubo que esperar a los últimos minutos para ver la primera carrera y el primer destello del 10. Tembló La Rosaleda y la defensa del Málaga con ese centro. Llegaron más refuerzos con Bil, que se sumó a Aubameyang en la ofensiva. Para entonces el resuello no sobraba y el empate tampoco.
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