Baena, el heredero del trono

Probablemente no vaya a haber otro igual que Griezmann en el Atlético, por más que su condición de máximo goleador de la historia del club y de futbolista que aspiró (e incluso mereció) a Balón de Oro vestido de rojiblanco apenas cuente con una Supercopa de España y una Europa League en su palmarés. Por eso esta es su Copa y por eso apura sus últimos meses en el Metropolitano impartiendo clases magistrales mientras guía hacia el sueño de la Champions. Sería el único broche a la altura de su trayectoria. Sin embargo, genio como es, también ha tenido tiempo para preparar a su heredero. Porta el 10 de Futre y aunque aún no ha acabado de explotar como se le presuponía cuando llegó como fichaje estrella del pasado verano, Baena está llamado a ser el que cubra, si es que alguien puede hacerlo, el vacío que deje Griezmann. Una pesada responsabilidad si no fuera por que Antoine se ha encargado de traspasarle su legado desde que puso un pie en el Atlético. “Tenemos muy buena relación. El primer día que llegué aquí entrenamos los dos solos y desde ese momento me acogió muy bien, me dio su número de teléfono para cualquier cosa que necesitase. Ya vi el grandísimo jugador que es, pero también una gran persona. Para mí ha sido un apoyo fundamental tenerlo aquí. Es un espejo para mí”, reconocía ayer. Tanto es así que el complicado primer curso de adaptación a los métodos del Cholo no sea más que parte de una necesaria mili de aprendizaje por la que también tuvo que pasar Antoine antes de explotar en estrella. De ahí la naturalidad con la que asume su salto al trono del Principito.
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