Celta360 da una vuelta de tuerca más: así se ha convertido en destino de referencia

El Sporting eligió las instalaciones del Celta para completar parte de su pretemporada, y esa decisión dice más de lo que parece. No se trata de un préstamo puntual de campos, sino de una pieza más dentro del plan del club para sacar rendimiento económico a Celta360, su gran apuesta de infraestructura. La idea es sencilla sobre el papel: convertir el complejo en un destino habitual para training camps y concentraciones de equipos profesionales, en unas instalaciones que ya están pensadas incluso para funcionar como subsede del Mundial 2030. Campos de primer nivel, servicios especializados y alojamiento próximo forman un paquete que compite de tú a tú con otros grandes centros de alto rendimiento en Europa. Detrás de esta apuesta hay ahora también un movimiento empresarial. El Celta ha cerrado un acuerdo con Proximma Sports y MCI Sport, que se han unido en una joint venture especializada en marketing deportivo y organización internacional de partidos, giras y pretemporadas. Su papel será captar clubes, tanto españoles como extranjeros, para que trasladen sus training camps a Celta360 y ayuden a que Vigo se consolide como plaza fuerte en este mercado. Tampoco es la primera vez que el club abre sus puertas con este fin. El Leganés ha entrenado esta semana en el Estadio de Barreiro, que el Celta sigue conservando en uso, y la temporada pasada, con el equipo compitiendo en la Europa League, el complejo ya acogió a rivales continentales como el PAOK, el OGC Nice o el Olympique Lyonnais. Aquellas estancias sirvieron de examen práctico y confirmaron que las instalaciones aguantan el nivel de exigencia de clubes grandes. Lo que está haciendo el Celta encaja en una lógica cada vez más común en el fútbol europeo: dejar de tratar las ciudades deportivas como espacios de uso exclusivamente interno y empezar a explotarlas como negocio. Alquilarlas para concentraciones se ha convertido en una forma de amortizar la inversión y abrir una fuente de ingresos que no depende únicamente de resultados o taquilla. Esa filosofía se apoya en un ecosistema más amplio, formado también por A Sede y el propio estadio de Balaídos, con el que el club busca combinar deporte, formación e innovación bajo un mismo paraguas. Captar equipos para entrenar en sus instalaciones es solo una pata más de un proyecto que incluye programas académicos e iniciativas ligadas a la industria del deporte, con el fin de que el complejo no pare de generar actividad en ningún momento del año. El club no oculta sus intenciones: quiere que Celta360 funcione como imán de talento e inversión, no solo como escenario de entrenamientos. Sus activos inmobiliarios, en ese sentido, dejan de ser un simple gasto de mantenimiento para convertirse en pieza clave de un modelo económico que aspira a ser más diversificado y sostenible.
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