Contraloría recomienda activar radares de Cuenca sin multas

En el transcurso de los últimos días, la Contraloría General del Estado ha puesto la mirada sobre una problemática que —aunque muchos cuencanos la percibían cotidiana— se ha tornado eje de debate institucional. Este organismo pidió formalmente al Municipio de Cuenca que reactive los radares de velocidad, esos mismos que, desde el 2023, dejaron de imponer sanciones económicas a los conductores que vulneran normas como los límites de velocidad, el paso peatonal o el semáforo en rojo.
Una revisión histórica nos recuerda que estos radares fueron instalados durante la administración de Pedro Palacios con la intención de mejorar la seguridad vial en varios puntos conflictivos de la ciudad. Sin embargo, tras el fin de su contrato bajo la gestión del entonces alcalde Cristian Zamora, los aparatos continuaron encendidos pero dejaron de multar. A partir de ese momento, las cámaras pasaron de ser temidas a casi inadvertidas, generando inquietudes sobre su función real.
Radares encendidos, pero sin multas: ¿para qué sirven ahora?
Pablo Carvallo, director de la Dirección de Gestión de Movilidad (DGM) del Municipio de Cuenca, aclaró recientemente que los radares no están apagados. “Estos están encendidos, no sancionando sino levantando información”, explicó Carvallo a la prensa local. Con ello, la DGM ha utilizado estos dispositivos como herramientas de recolección de datos para analizar el comportamiento vial: desde velocidades hasta infracciones reiteradas por motociclistas que ignoran los semáforos en rojo.
Esta información recolectada se ha utilizado para alimentar la planificación institucional y para que organismos como la Empresa de Movilidad (EMOV) organicen operativos enfocados en los puntos detectados con mayor incidencia de faltas. En lugar de la temida multa, el radar ahora cumple una labor de observador y generador de insumos para futuras políticas públicas.
Tres recomendaciones claves de la Contraloría
La Contraloría fue clara en sus demandas: tres recomendaciones fundamentales fueron entregadas al cabildo cuencano para optimizar el funcionamiento de estos dispositivos tecnológicos:
- Desarrollar un plan de comunicación institucional: El objetivo es educar a los conductores sobre la importancia del respeto a las normas viales y el papel de los radares como aliados en la prevención más que en la sanción.
- Política institucional para uso y administración: El Municipio debe establecer normativas claras sobre el manejo y finalidad de estos equipos, pasando de una lógica punitiva a una integradora, que fomente la cultura vial.
- Incluir los radares en el Plan Operativo Anual: Esto implica desarrollar proyectos específicos en materia de control y seguridad vial, integrando el uso de los radares en la planificación anual de la ciudad.
Voces municipales: más educación, menos sanción
El 29 de julio, la alcaldesa subrogante de Cuenca, Marisol Peñaloza, atendió a medios para explicar la postura municipal frente a la solicitud de la Contraloría. Peñaloza recalcó que la operatividad de los radares ha respondido, en los últimos tres años, a criterios técnicos y educativos más que sancionatorios:
“A los radares les estamos dando un uso técnico y pedagógico. Nos sirven para identificar temáticas específicas y planificar estrategias. Sin embargo, la Contraloría nos ha pedido mantener e intensificar las campañas de educomunicación. El rol del municipio no es solo sancionar, sino educar”, sostuvo Peñaloza.
Ante la consulta sobre un posible retorno de las multas automáticas, la autoridad fue categórica. El Municipio mantendrá los radares activos para la recolección de datos y el soporte educativo, pero no impondrá sanciones económicas de momento. “Aquí no es sancionar sino educar”, reiteró.
¿Y ahora qué sigue para la seguridad vial en Cuenca?
La realidad es que la seguridad vial implica tanto prevención como sanción. Sin embargo, lo que se busca en Cuenca, a raíz de estas recomendaciones, es fortalecer una cultura ciudadana donde el temor a la multa ceda ante la conciencia y la educación. Los radares han pasado, entonces, a ser una fuente confiable de insumos técnicos que pueden, ojalá, traducirse en políticas viales más efectivas y menos coercitivas.
Además, esta situación abre el debate sobre la responsabilidad compartida entre instituciones de control y ciudadanía. ¿Será suficiente la educación vial para reducir las infracciones? ¿O las sanciones volverán a escena si los índices no mejoran? Estas preguntas quedan abiertas, pero por ahora, el enfoque en Cuenca prioriza la construcción de una ciudad más consciente y precavida.
Desafíos y oportunidades para 2026
Si bien la Contraloría no exige acciones inmediatas de sanción, sí demanda la implementación de programas sólidos de educomunicación y la integración de los radares en la agenda municipal. De cara al futuro, la colaboración entre la DGM, EMOV y la comunidad será crucial para que este enfoque preventivo dé frutos tangibles.
La coyuntura actual permite a Cuenca redefinir su política de movilidad urbana. Es la oportunidad de dejar atrás el paradigma de la sanción y abrir paso a una convivencia vial basada en el respeto, la responsabilidad y la educación ciudadana.
Preguntas frecuentes sobre la situación de los radares en Cuenca
1. ¿Por qué los radares de Cuenca no aplican multas desde 2023?
Porque en 2023 se terminó el contrato que permitía sancionar automáticamente, y desde entonces solo recolectan información para análisis y planificación vial.
2. ¿Qué función cumplen actualmente los radares?
Los radares están activos, pero solo para observar y levantar datos técnicos sobre infracciones, sin generar sanciones económicas.
3. ¿Cuáles son las recomendaciones específicas de la Contraloría?
Educar a conductores mediante campañas comunicacionales, regular el uso de los equipos y planificar proyectos de control y seguridad vial en el Plan Operativo Anual.
4. ¿Volverán las multas automáticas en Cuenca pronto?
No está previsto en lo inmediato, según el Municipio. El enfoque sigue siendo la educación, aunque podrían reconsiderarse las sanciones dependiendo de los resultados.
5. ¿Qué ventajas tiene priorizar la educación vial en vez de la sanción?
Se espera una mejor cultura ciudadana, una disminución de infracciones por conciencia propia y una relación más constructiva entre el municipio y la sociedad.
6. ¿Qué papel cumplen la DGM y la EMOV en este proceso?
Ambas entidades analizan los datos recolectados para planificar operativos y fortalecer las políticas públicas de movilidad y seguridad vial.
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