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Dani Rodríguez: "Como deportivista, después de tantos años, me queda esa espinita de haber podido jugar en el Deportivo"

29 de abril de 202611 min de lectura
Dani Rodríguez: "Como deportivista, después de tantos años, me queda esa espinita de haber podido jugar en el Deportivo"

Dani Rodríguez (Betanzos, 1988) ha recuperado la sonrisa en Butarque, con el CD Leganés, al que llegó en enero tras varios meses apartado con el RCD Mallorca. Casi ocho años después, tuvo que salir del equipo con el que llegó a la élite y vivió momentos mágicos con la final de la Copa del Rey, en la que anotó el único tanto rojillo. Este viernes regresa a Riazor, el campo de su vida, para medirse un Deportivo al que perteneció durante 11 años. Su carrera tomó otros caminos. Queda la "espinita" de haber triunfado en casa, de haber regresado, pero al tigre de Betanzos todavía le queda mucho fútbol antes de su siguiente paso, los banquillos.

En esta entrevista para el diario La Voz de Galicia, Dani Rodríguez habla sobre su regreso a Riazor, su etapa en el Deportivo y muchas cosas más.

¿Que tal? ¿Cómo ha sido su adaptación al Leganés? Ha disputado 13 partidos, ha dado ya cuatro asistencias. ¿Se ha adaptado bien?
Muy bien. Obviamente, es un cambio después de ocho temporadas en el Mallorca. La verdad es que me llevé una grata sorpresa del club. Es un equipo muy familiar, con muy buen ambiente, con un grupo muy sano dentro del vestuario. Estoy muy contento, muy cómodo.

¿Necesitaba volver a pisar el césped? ¿A competir?
Sí, era un poco lo que necesitaba después de cuatro meses apartado y sin poder jugar un partido. Buscaba esto realmente. Estas dos últimas semanas arrastré una pequeña lesión en el pie y no pude participar. El pasado fin de semana ya pude jugar un ratito, con buenas sensaciones para esta. Estaré disponible para ayudar.

Llegan a Riazor con 42 puntos, seis por encima del descenso, aunque hay muchos equipos ahí metidos.
La Segunda es muy larga. Tanto para los de arriba, como para los de abajo. Tuvimos un partido muy malo la jornada pasada que, bueno, te hace sentarte, mirarte al espejo y plantearte muchas cosas. Sobre todo nos ha tocado ser sinceros entre nosotros. Tenemos que reaccionar desde ya. La Liga no da tregua. Es verdad que el partido que tenemos este fin de semana es difícil por el escenario, por el rival, pero tenemos que volver a sentir buenas sensaciones porque plantilla y equipo hay. Lo que pasa es que por los resultados te vas metiendo en esa dinámica negativa y es difícil salir de ahí abajo.

"Para un deportivista, jugar en Riazor es muy bonito. Es el estadio en el que siempre soñabas jugar. Yo espero un gran ambiente"
Dani Rodríguez

¿Lo más difícil es cambiar la mentalidad?
Sí, yo creo que es lo más complicado porque las expectativas a principio de temporada seguramente eran otras. Yo llego ya a mitad, pero realmente la ilusión de meterse arriba seguía estando ahí. Vas viendo que no lo vas consiguiendo, que los resultados no te acompañan, y al final tienes que reaccionar, tienes que saber defender una categoría y que ya el año que viene los objetivos serán otros.

En Riazor solo ha jugado dos partidos, ambos como visitante. ¿Qué espera?
¿Imagínate, no? Siempre, para un deportivista, para un jugador que ha estado 11 años en el club, jugar en Riazor es bonito. Siempre es especial. Es el estadio en el que siempre soñabas jugar. Yo espero un gran ambiente, creo que Riazor va a ser una caldera, va a haber un ambientazo. Todos jugamos para este tipo de partidos. Lo voy a disfrutar muchísimo.

¿Tendrá a su familia y a sus amigos en la grada?
Sí, claro, familia, amigos... la realidad es que he estado muy lejos durante muchos años. Les gusta disfrutarme más de cerca. Sobre todo, en Riazor, al lado de Betanzos, nuestra casa. Siempre es bonito verte ahí jugando, aunque sea de rival.

Dani Rodríguez y su etapa en el Deportivo

Es difícil definir 11 años. ¿Qué recuerdos guarda de su etapa?
Desde los 12 hasta los 23... representó todo. Lo que crecí como niño, como adolescente, al final me enseñaron muchísimas cosas, no solo a nivel futbolístico, también como persona, de educación, de valores. Estar tantos años en una cantera como la del Dépor para mí ha sido un privilegio. Es verdad que tienes ese sueño que te gustaría haber cumplido, pero bueno, a veces los caminos se separan y uno tiene que seguir trabajando y luchando por su sueño. Yo lo conseguí en otro sitio. Solo espero que el Dépor vuelva a la categoría en la que tiene que estar, que todos sabemos que es Primera División.

Han pasado 16 años desde su debut en Copa del Rey ante el Sevilla. Nervión, unos cuartos de final... vaya escenario.
A mis hijos les digo que jugué en el Deportivo hace 16 años, un partido de Copa, y no se lo creen. Ellos, claro, vivieron el Mallorca, el mayor también la época del Albacete, pero les cuesta imaginárselo. Ahora como tienen a sus primeros, que son del Dépor, cuando nos juntamos, ellos les cuentan, porque saben que cuando era pequeño jugaba en el Dépor.

¿Alguna foto de sus años de capitán en el Fabril les habrá enseñado, no?
Sí, claro, cuando van a casa de mis padres. Tengo todas las fotos por allí, y alucinan.

En aquella época no había muchas oportunidades para la cantera.
Era otra época. Es verdad que, por suerte para los chavales jóvenes, hemos visto que han confiado en los últimos años en ellos. Lo vemos en las súper estrellas, como Lamine Yamal, u otros muchos que son muy jóvenes y están capacitados para hacer cosas importantes en sus equipos. Eso favorece la apuesta. Antes era diferente, tenías que demostrar durante mucho tiempo en el filial, era más difícil que confiaran en ti, creían que un equipo más veterano era mejor.

¿What jugadores le sorprendían cuando subía a entrenar con el primer equipo?
Valerón nos sorprendía a todos, porque era capaz de convertir un mal pase en un pase perfecto. Yo me quedó con el ritmo que había. El ritmo de balón que existía. Cuando acababan los entrenamientos, yo acababa reventado, y ellos prácticamente sin sudar. Estaban acostumbrados a ese ritmo de balón, y nosotros veníamos de abajo, del filial, y no estabas acostumbrado a que fuera tan rápido. Había grandísimos jugadores. Valerón marcaba la diferencia en cuanto a talento, pero había muy buenos jugadores en aquella época.

"Valerón nos sorprendía a todos, porque era capaz de convertir un mal pase en un pase perfecto. Yo me quedó con el ritmo de circulación del balón que había"
Dani Rodríguez

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Su salida y las opciones de regresar en este tiempo al Deportivo
¿Le quedó la espinita de no haberse quedado? El año que usted sale es justo el que se desciende a Segunda División.
Sí, claro que sí. Pero de haberme quedado no, yo por mí me quedaba (risas). No confiaron en mí, pero ya te digo, en ese momento decidieron eso porque tenían la exigencia de volver a subir. Confiaban más en otro tipo de jugador más veterano. Yo empecé otro camino del que estoy muy orgulloso. Como deportivista, después de tantos años, sí te queda esa espinita de haber podido jugar en el Deportivo en el primer equipo.

¿Existió alguna opción de regresar al Deportivo en todo ese tiempo desde su salida?
No, no. Si hubiese alguna opción, sobre todo en este último mercado, alguna opción real, seguramente hubiera optado por ir allí. Antes, obviamente, era complicado porque yo estaba jugando en Primera División y tenía contrato con el Mallorca. Estaba muy bien, muy a gusto en la isla, y no veía opción de salir.

¿En enero?
En enero, cuando se dio mi adiós, no hubo ninguna opción, no, para nada.

Mallorca y el 'play off' de 2019

Su última vez en Riazor fue en 2019, en la promoción de ascenso. Usted vivió aquella eliminatoria desde el otro lado.
Para nosotros fue una temporada mágica, para tanto para el club, como para mí a nivel individual. Para todo el equipo era una oportunidad única de jugar en Primera División. Tuvimos un play off durísimo porque el Albacete era un grandísimo equipo, y el Deportivo tenía un equipazo. Tuvimos un muy mal resultado en la ida. La vuelta creo que es irrepetible. Se dio todo de cara. Fue una noche mágica en Mallorca. Lo recuerdo con muchísima emoción, sobre todo por mí, por mi mujer, por mis niños y mi familia.

Lógicamente, usted tenía que celebrarlo, pero, ¿había también ese pequeño dolor de haber eliminado al Dépor?
Cuando te toca la final sabes que va a ser duro. A nivel emotivo iba a ser muy duro. Si eres sincero contigo mismo, a mí no me apetecía jugar contra el Deportivo. Prefería que subiésemos los dos. Pero la realidad es que yo tenía que pelear por lo mío.

Pasó muchos años en el Mallorca. ¿Aquel gol en la Copa del Rey es uno de sus momentos más especiales?
Sin duda. Tuvo un sabor un poco agridulce, porque lo tienes tan cerca, y tuvimos el 0-2 en el minuto sesenta y pico, que si hubiéramos marcado la final era nuestra. Pero ves el gol y, sobre todo, los vídeos de tu familia después, de tus amigos en la grada, y esa emoción de haber marcado, sumado al recuerdo que yo tengo dentro del campo... es uno de los momentos más bonitos, si no el más bonito que viví en mi carrera.

¿How valora su salida? ¿Le han servido estos meses para limpiar la cabeza?
Sí, imagínate todos los meses que tuve en Mallorca para asimilar la situación. Es una etapa que se terminó, no se terminó de la manera que yo me había imaginado, que había soñado, pero las etapas se cierran y hay que cogerlo como viene. Ahora tengo otra, con unos compañeros maravillosos, en un club que tiene un ambientazo y es muy familiar. Estoy muy a gusto y agradecido por la oportunidad.

José Manuel Aira, Óscar Gilsanz... los nombres propios de su carrera

Hablaba antes de su camino, con muchos baches. Se cruzó con José Manuel Aira. ¿Qué importancia le dio a aquella etapa en el Racing después vivir una situación muy dura en el Conquense?
Muchísima. Después de tantos años lo considero y aun amigo. Es uno de los entrenadores que más importancia tuvo para que me volviese a enganchar al fútbol profesional. Luego volvió a confiar en mí en el Albacete. Aquello me cambió la vida, subimos a Segunda, y ahí empezó una etapa ya en el fútbol profesional que creo que no desperdicié y aproveché al máximo.

Cuando era benjamín, coincidió con Óscar Gilsanz, quien se lo sube después a infantil sin tener la edad. ¿Qué recuerda de aquellos comienzos?
Óscar es muy importante. Cuando tienes tu primer entrenador en el fútbol, cuando eres pequeñito, que sea un buen técnico, que le guste enseñar, es fundamental. Yo tuve la suerte de que Óscar me enseñó que el fútbol no solo era lo que hacías en la calle, sino también a entender el juego, a posicionarte... me enamoró del fútbol. Me enamoró su manera de entrenar. Que haya podido dirigir al equipo de su vida, al club su corazón... estábamos todos muy contentos de verlo ahí.

Del campo a los banquillos

¿Cuánto fútbol le queda a Dani Rodríguez?
La tendencia está cambiando [a alargar las carreras] porque obviamente nos cuidamos muchísimo. Cuidamos todos los detalles. Yo, por lo menos. A nivel físico estoy como un animal. Y, sobre todo, a nivel mental. Cuando hablo con la gente que se retiró, escuchas que su cuerpo, que su mente, ya no podían. En mi caso ni mi cuerpo ni mi mente me dicen eso. Voy a seguir jugando hasta que pueda, hasta que se termine esa ilusión por el día a día, por entrenar y mejorar, por seguir aprendiendo. El año que viene seguramente siga jugando, y dentro de dos también; espero que dentro de tres, también.

¿Algún día se ve de vuelta en O Carregal?
No, no creo (se ríe). Yo creo que en el momento que me retire del fútbol, me meto en un banquillo y sigo enfermo con el fútbol. Seguramente me meta de entrenador, con todo, igual que como hago como futbolista, que lo doy todo.

¿Lo tiene claro?
Lo tengo clarísimo.

¿What tipo de entrenador será?

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