Empleo, educación y violencia en Manabí: impacto en comunidades locales

La crisis del empleo en comunidades costeras de Manabí
En las zonas pesqueras de Manabí, especialmente en lugares como Pozo de la Sabana —ubicado entre Montecristi y Jaramijó—, la actividad económica principal gira en torno a la pesca artesanal y sus derivados. Sin embargo, esta fuente de ingresos es precaria y limitada. Wendy Delgado, residente local, explica que una de las pocas labores disponibles para algunas mujeres es limpiar gavetas de pescado transportadas por camiones. Por ejemplo, se paga $2 por limpiar una gaveta de pinchagua y $1,50 por una de botella, con la posibilidad de alcanzar hasta seis gavetas en jornadas con tres camiones de pesca; sin embargo, esta actividad no ocurre diariamente, llegando a haber semanas enteras sin trabajo.
Esta realidad laboral difícil no se limita a Manabí sino que refleja tendencias nacionales. La Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) anual 2024, difundida en 2025 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y recopilada por el Observatorio Económico y Social de Ecuador (OECO), señala que solo alrededor del 35 % de la población tiene un empleo adecuado, mientras que un 21 % se encuentra en subempleo. Además, el 52,4 % de las personas ocupadas se desempeña en la informalidad, porcentaje que sube hasta un 73 % en las zonas rurales.
Dificultades económicas y endeudamiento en la pesca artesanal
La pesca, aunque vital, no garantiza ingresos estables para quienes dependen de ella. Lorgio Muñoz, con 77 años y más de seis décadas de experiencia en el mar, describe la situación actual como "bien difícil". Explica que cuando la pesca es productiva, el dinero no solo queda en manos del pescador, sino que se distribuye entre comerciantes pequeños, vendedores ambulantes y tiendas locales. Pero cuando la pesca escasea, toda esta actividad económica se detiene, afectando también a quienes tienen costos fijos como combustible y mantenimiento de equipos.
La problemática se agrava para quienes adquirieron créditos para financiar sus herramientas. Muñoz afirma que algunos pescadores incluso han hipotecado sus terrenos o viviendas para acceder a préstamos y deben cumplir con las cuotas independientemente de la productividad pesquera.
Además, la delincuencia contribuye a la vulnerabilidad económica. "Aquí han robado motores como usted no se imagina", declara el pescador. Hugo Alfredo Sabando Santana, habitante de Jaramijó y funcionario gubernamental local, coincide en que los trabajadores se endeudan para comprar equipos que pueden perder debido a robos en la zona.
Inseguridad y aumento de homicidios en Manabí
La inseguridad en Manabí es un asunto grave y en aumento. Según el boletín anual del OECO, en 2025 la provincia registró 1.271 homicidios intencionales, concentrando el 13,79 % de las muertes violentas en todo el país. La tasa alcanzó 74,1 homicidios por cada 100.000 habitantes.
La Zona 4, que incluye Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas, reportó el incremento más significativo en homicidios entre 2024 y 2025, al subir de 938 a 1.427 víctimas, un aumento del 52,1 %.
Jóvenes, falta de oportunidades y riesgo de vinculación con el crimen organizado
Hugo Alfredo Sabando destaca la situación de los jóvenes en Jaramijó. La mayoría busca un empleo digno, pero la informalidad, la inseguridad y la escasez de trabajos estables dificultan sus posibilidades. Ante la pregunta sobre si esta falta de oportunidades podría empujar a los jóvenes hacia actividades ilícitas, Sabando enfatiza que la solución pasa por generar empleos y brindar seguridad, para evitar que las nuevas generaciones "cojan ese mal camino".
Este enfoque preventivo es coherente con la postura del OECO, que no considera al desempleo como causa directa de delincuencia, pero sí identifica la falta de empleo, la pobreza y la exclusión educativa como factores que deben ser atendidos para frenar el avance de la criminalidad.
El papel de la educación y el desarrollo socioeconómico
La exclusión educativa, junto con las condiciones económicas adversas, crea un escenario vulnerable donde el crimen organizado puede extender su influencia. Manabí requiere políticas integrales que promuevan la estabilidad laboral, el acceso a la educación y la reducción de la violencia para mejorar la calidad de vida de sus comunidades costeras.
Resumen
La economía de subsistencia en las zonas costeras de Manabí se enfrenta a múltiples desafíos: ingresos inciertos en la pesca artesanal, altos niveles de informalidad laboral, endeudamiento y un aumento alarmante de la violencia. Este contexto socioeconómico complejo afecta especialmente a los jóvenes, quienes necesitan oportunidades laborales y educativas para evitar ser absorbidos por el crimen organizado.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la principal actividad económica en las comunidades costeras de Manabí?
La pesca artesanal es la actividad más importante, aunque enfrenta dificultades para generar ingresos estables.
¿Cómo afecta la informalidad laboral a la población de Manabí?
Más del 50 % de los trabajadores están en empleos informales, con cifras que alcanzan el 73 % en zonas rurales, lo que limita la estabilidad económica y acceso a beneficios.
¿Qué impacto tiene la inseguridad en el sector pesquero?
La inseguridad provoca robos de equipos y motores, lo que agrava las deudas de pescadores que suelen adquirir créditos para financiar su trabajo.
¿Cuál es la tasa de homicidios en Manabí y cómo ha cambiado recientemente?
En 2025 la tasa fue de 74,1 homicidios por cada 100.000 habitantes, con un aumento del 52,1 % en la Zona 4 entre 2024 y 2025.
¿Qué relación existe entre empleo y crimen organizado en estas comunidades?
Aunque no hay causalidad directa, la falta de empleo, pobreza y exclusión educativa son factores que facilitan la expansión del crimen organizado.
¿Qué medidas se consideran necesarias para mejorar la realidad de Manabí?
Se requieren políticas que generen empleo formal, mejoren la educación y garanticen seguridad para reducir la violencia y ofrecer alternativas a los jóvenes.
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