Escuela Politécnica Nacional inaugura estatua de Max en Quito

Max y la Escuela Politécnica Nacional (EPN) encabezan el homenaje: una estatua del perro emblemático fue inaugurada hoy en la 'esquina de las universidades' en Quito, en un acto en el que participaron estudiantes y autoridades. La iniciativa busca honrar la memoria de Max —apodado el “presidente vitalicio” de los Poliperros— y poner en agenda la protección de los animales comunitarios, con actividades para fomentar la adopción y el cuidado responsable.
Qué se inauguró y dónde
La obra es una escultura que representa a Max, el perro que durante años fue figura conocida en la comunidad de la Escuela Politécnica Nacional. La pieza fue colocada en la zona conocida como la 'esquina de las universidades', un punto de encuentro estudiantil en Quito, y fue descubierta durante una ceremonia organizada por estudiantes y representantes institucionales.
El acto oficial combinó la develación de la estatua con una jornada de sensibilización sobre el bienestar animal: charlas, stands informativos y espacios para promover la adopción responsable. Autoridades de la EPN estuvieron presentes junto a grupos estudiantiles que, en los últimos años, adoptaron diversas iniciativas para el cuidado de los animales comunitarios del campus.
Por qué este homenaje
Max se ganó un lugar afectivo entre las y los estudiantes por su presencia constante en los recintos universitarios, su cercanía con la comunidad y su carácter simbólico para quienes integran la vida cotidiana del campus. Con el monumento se busca, según la organización del evento, materializar ese vínculo afectivo y colocar en el centro del debate la responsabilidad colectiva frente a los animales que viven en espacios comunitarios.
La estatua cumple además una función pedagógica: pretende ser un punto de partida para campañas de vacunación, esterilización, registro de animales comunitarios y educación sobre convivencia entre personas y mascotas en espacios públicos y privados de la ciudad.
Reacciones dentro de la comunidad universitaria
Estudiantes que participaron en la develación describieron el momento como emotivo. Para muchos, Max no era solo un perro: era un referente cotidiano, un compañero de jornadas largas de estudio y un símbolo de la vida universitaria.
Las autoridades de la EPN, en su intervención, destacaron la importancia de reconocer a los animales que forman parte de la identidad del campus y anunciaron el compromiso institucional para impulsar campañas que garanticen el bienestar de los animales comunitarios. No se divulgaron nombres de responsables de programas concretos ni fechas cerradas para nuevas acciones; la organización comunicó que los próximos pasos se coordinarán entre las instancias académicas y los colectivos estudiantiles.
Actividades realizadas y plan de alcance
Durante la inauguración se llevaron a cabo actividades destinadas a visibilizar la causa:
- Charlas informativas sobre tenencia responsable y derechos de los animales.
- Espacios de adopción y acercamiento con grupos protectores locales.
- Mesas de diálogo entre estudiantes y representantes institucionales para diseñar campañas permanentes.
Los organizadores anunciaron que la jornada incluirá, de forma continua, programas de apoyo para facilitar la adopción y el cuidado de animales comunitarios. Estas acciones apuntan a integrar a la población universitaria en campañas de esterilización y vacunación coordinadas con organizaciones civiles especializadas.
Contexto: animales comunitarios y universidades
El reconocimiento a Max ocurre en un contexto más amplio en el que varias universidades y espacios públicos en Ecuador han tenido que abordar la presencia de animales comunitarios. La convivencia suele implicar retos de salud pública, logística y normativa, pero también abre oportunidades para desarrollar programas de protección que combinen cuidado veterinario, registro y educación ciudadana.
En el caso de la EPN, la estatua pretende ser una herramienta simbólica y operativa: además de honrar la memoria de Max, busca servir como punto de encuentro para campañas y actividades que promuevan la protección animal en el campus y sus alrededores.
Qué sigue: expectativas y pendientes
Los organizadores señalaron que el homenaje es el primer paso de una agenda más amplia, centrada en políticas de protección animal dentro de la universidad. Entre los pendientes que anunciaron están:
- Diseñar un calendario de esterilizaciones y vacunaciones en conjunto con organizaciones protectoras.
- Establecer una red de voluntariado estudiantil para la atención y registro de animales comunitarios.
- Desarrollar material educativo para difundir normas de convivencia y cuidado responsable.
Aún no se ha detallado el presupuesto destinado ni los plazos concretos para cada iniciativa. Las autoridades universitarias indicaron que informarán los cronogramas y responsables una vez concluidas las primeras mesas de trabajo.
Voces y memorias: qué representó Max para la comunidad
Max fue bautizado por la comunidad como el “presidente vitalicio” de los Poliperros, un apodo que refleja la cercanía y el cariño que generó entre estudiantes, personal administrativo y docentes. Para quienes lo conocieron, su figura remite a momentos de camaradería y apoyo mutuo en el campus, y la estatua aspira a mantener viva esa memoria en las generaciones futuras.
La iniciativa también ha generado reflexión sobre cómo las instituciones educativas pueden integrar la protección animal en sus políticas de responsabilidad social. En el acto, se subrayó la necesidad de enfoques sostenibles que combinen el cuidado de los animales con la seguridad y el bienestar de la comunidad humana.
Conclusión
La inauguración de la estatua de Max en la EPN es un gesto simbólico con ambición práctica: transformar el reconocimiento afectivo a un animal emblemático en acciones concretas para la protección y la convivencia responsable. La obra y las actividades asociadas buscan convertir la memoria de Max en un motor para políticas y campañas que beneficien, a largo plazo, a animales y personas vinculadas al campus.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Max?
Max fue un perro conocido y querido por la comunidad de la Escuela Politécnica Nacional, considerado por muchos como un símbolo de la vida universitaria y apodado el “presidente vitalicio” de los Poliperros.
¿Dónde se instaló la estatua?
La escultura fue colocada en la 'esquina de las universidades' en Quito, un punto de encuentro habitual del campus de la EPN.
¿Quiénes organizaron la inauguración?
La ceremonia fue organizada por estudiantes de la EPN junto a autoridades institucionales; en la jornada participaron también colectivos protectores y voluntarios dedicados a la protección animal.
¿Qué actividades acompañaron la develación?
Se realizaron charlas sobre tenencia responsable, mesas informativas y espacios para promover la adopción responsable; además se anunciaron mesas de trabajo para coordinar acciones futuras.
¿La EPN anunció programas permanentes para animales comunitarios?
Se anunció la intención de implementar campañas de esterilización, vacunación y voluntariado, pero no se detallaron fechas ni presupuestos específicos; la institución dijo que comunicará los planes en próximas reuniones.
¿La estatua tendrá algún uso práctico además del simbólico?
Sí: los organizadores quieren que la estatua sea un punto de referencia para campañas de protección animal, jornadas de salud veterinaria y actividades de educación sobre convivencia responsable.
Pronósticos y Cuotas
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