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Gonzalo Plata quiere regalarle a su mamá la clasificación de Ecuador a octavos de final

30 de junio de 20263 min de lectura
Gonzalo Plata quiere regalarle a su mamá la clasificación de Ecuador a octavos de final

Gonzalo Plata nunca le escribió cartas a Papá Noel. En la pequeña casita de caña en el suburbio oeste de Guayaquil los recursos escaseaban, pero el amor sobraba.

Aquella estructura apenas medía unos metros, pero era un hogar. La caña solidificó nexos que perduran para siempre gracias a la pujanza de Mónica Jiménez, la madre de Gonzalo, Michelle, Bryan y Tony.

Jiménez fue madre y padre a la vez. Limpió casas ajenas, lavó ropa y cocinó deliciosos encocados; jamás cesó en la lucha por sacar a los suyos adelante. Por ello, hoy, en el apogeo de su carrera, Plata honra a la matriarca. Le ha comprado casas en Guayaquil y le ha suplicado que deje de trabajar. Pero ella, que solamente entiende de esfuerzo, ha decidido seguir laborando para sentirse útil.

El 30 de junio, el día del crucial partido entre Ecuador y México, Mónica Jiménez cumple años. Y Gonzalo Plata, el mismo que marcó el histórico gol de la victoria ante Alemania en la tarde del 25 de junio, quiere ofrendarle otra actuación memorable en el templo sagrado del fútbol: el Estadio Azteca.

Los vínculos nacidos en el suburbio guayaquileño se mantienen intactos. Jiménez es futbolera y, junto a sus otros hijos, acompaña a Gonzalo en su aventura mundialista en Norteamérica.

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La familia ya estuvo en Filadelfia, Kansas y Nueva Jersey; ahora está en Ciudad de México empujando a Gonzalo, el motor de la economía familiar y la gran inspiración de todos.

Bryan Jiménez, hermano mayor de Gonzalo, se ha convertido en el cronista de esta travesía. Sus videos y fotos son un escaparate idóneo para mirar la intimidad de la Selección y de esta familia que se construyó desde abajo. Siempre con su cámara, sus churos revueltos y sus lentes de marco grueso, Bryan muestra el orgullo de acompañar al chico que, desde pequeño, no hacía otra cosa que pegarle al balón por las calles 19 y la L.

Doña Mónica es dueña de una sazón inmejorable. Durante las concentraciones de La Tricolor en las Eliminatorias, consintió a los jugadores con su especialidad: el encocado. Por su sazón, su cercanía y su instinto protector, los muchachos de La Tri la llaman cariñosamente ‘Madrina’.

Tras el histórico triunfo ante Alemania, el mismísimo Enner Valencia se acercó a su mesa durante la cena familiar para entregarle una camiseta autografiada como regalo adelantado. “Si falta alguna firma, me avisa”, le dijo ‘Superman’. La 'Madrina' miraba emocionada el obsequio de los jugadores. Jiménez quedó conmovida con el detalle.

Sin embargo, su hijo Gonzalo, el inquieto extremo de Ecuador, quiere darle el regalo definitivo: la clasificación a los octavos de final. Busca que el cumpleaños de la 'Madrina' sea, esta vez, una fiesta inolvidable en el Azteca.


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