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Jóvenes revitalizan Chimbacalle con centro cultural en casa abandonada

23 de septiembre de 20264 min de lectura
Jóvenes revitalizan Chimbacalle con centro cultural en casa abandonada

La recuperación de un espacio para el barrio

La vieja estación del ferrocarril de Chimbacalle, ubicada en el sur de Quito, guarda recuerdos entrañables para Nicolás Puertas, un productor musical de 33 años que pasó su infancia jugando entre los vagones del lugar. El vínculo entre su historia personal y el barrio se refleja hoy en su compromiso para contribuir al desarrollo comunitario.

Este anhelo de revitalización fue el motor para la formación del colectivo Conectando Chimbacalle. Su origen se remonta a 2015 cuando un grupo de jóvenes fundó una banda musical que, tras cinco años, necesitaba un espacio para ensayar. Fue entonces que descubrieron una casa abandonada entre las calles Sangay y Cerro Corazón, en estado de deterioro y sin servicios básicos desde hacía al menos una década.

Nace un proyecto cultural de autogestión

De esa primera experiencia de ocupar el inmueble surgió la idea firme de rescatarlo para que fuera un punto de encuentro cultural. El colectivo, conformado por jóvenes profesionales que rondan o superan los 30 años, inició el proceso de recuperación con mingas y fondos recogidos mediante autogestión y donaciones.

Actualmente, Conectando Chimbacalle está compuesto por ocho miembros activos y mantiene una agenda regular de actividades abiertas a los vecinos. La casa ofrece talleres de cerámica, acuarela, dibujo y pintura para todas las edades, fortaleciendo así el acceso al arte en la zona.

Música para unir y transformar

Uno de los grandes logros del colectivo ha sido la formación de un club de música popular. Equipados con batería, guitarras eléctricas y bajo, ofrecen clases para aprender instrumentos, con la meta de conformar una orquesta propia que represente al barrio.

Más allá del arte: comunidad y alternativas

El colectivo también enfrenta el desafío social de ofrecer alternativas saludables para niños y adolescentes alejándolos del uso excesivo del celular y las pantallas. En mayo de 2026 organizaron una jornada de cine con el respaldo de Cultura Viva Comunitaria y la Asociación Nina Shungo, una experiencia que inspiró nuevas propuestas.

Una de estas es la segunda edición del ‘cine camping’ que se llevará a cabo en el Museo Interactivo de Ciencias. Allí, se aprovecharán las áreas verdes y se mantendrá activa una huerta comunitaria dentro del espacio. La jornada será gratuita, contará con carpas facilitadas por el colectivo y dinamizará actividades al aire libre para toda la familia.

Apoyo barrial y proyección comunitaria

El respaldo de la dirigencia local es crucial para el éxito de estas iniciativas. Edison Puertas, presidente de la directiva barrial y padre de Nicolás, destaca la importancia de involucrar a las nuevas generaciones en el progreso del sector.

En paralelo, Conectando Chimbacalle ha organizado excursiones a miradores emblemáticos como La Colina, Primero de Mayo y Las Colectivas. Estas salidas no solo fortalecen el sentido de pertenencia y vínculo comunitario, sino que también funcionan como recaudación de fondos para sostener el proyecto.

Aunque inicialmente buscaron apoyo municipal, el colectivo ha decidido continuar con la autogestión como modelo para preservar la independencia y confianza de la comunidad.

Futuro: un espacio permanente para el arte

El deseo más inmediato es consolidar la casa como un espacio cultural permanente. Para ello, planean mejorar la infraestructura, revitalizar las paredes con murales que reflejen la identidad barrial y continuar promoviendo actividades que reactiven la vida social y artística del sector.

Conectando Chimbacalle es un ejemplo claro de cómo la iniciativa y la unión de jóvenes pueden transformar espacios olvidados en centros vibrantes que enriquecen la vida de toda la comunidad.


Preguntas frecuentes

¿Qué es Conectando Chimbacalle?

Es un colectivo de jóvenes profesionales que recuperó una casa abandonada en el barrio Chimbacalle de Quito para crear un centro cultural.

¿Qué tipo de actividades se realizan en el centro cultural?

Se ofrecen talleres de cerámica, pintura, dibujo, música y eventos comunitarios como jornadas de cine y huertas urbanas.

¿Cómo financian las actividades y la recuperación del inmueble?

Mediante autogestión, mingas y donaciones de la comunidad, sin depender mayormente de recursos municipales.

¿Cuáles son los objetivos a futuro del colectivo?

Consolidar un espacio cultural permanente y seguir fortaleciendo la vida comunitaria por medio del arte y la cultura.

¿Qué importancia tiene la participación de la comunidad?

Es fundamental para brindar sostenibilidad, sentido de pertenencia y apoyo continuo a las iniciativas del colectivo.

¿Se ofrecen actividades para niños y adolescentes?

Sí, con el propósito de generar alternativas creativas y recreativas que fomenten su desarrollo integral y disminuyan el uso excesivo de tecnología.

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