La plantilla del Sporting inicia la temporada con fe en Covadonga

Tradición y esperanza en la visita del Sporting a La Santina
La lluvia suave y constante que caracterizó la mañana no fue impedimento para que la plantilla del Sporting de Gijón cumpliera con una tradición que se ha convertido en un ritual obligatorio en el inicio de cada temporada: la visita al Santuario de Covadonga. Bajo el orbayu típico de Asturias, los jugadores, cuerpo técnico y directivos se dirigieron a la Santa Cueva para encomendar el nuevo curso y pedir que esta vez sí se concrete el ansiado ascenso a la máxima categoría del fútbol español.
Un acto cargado de simbolismo y fe
A las 13:30, la expedición aterrizó en el santuario, rodeada de decenas de peregrinos y visitantes curiosos que aprovecharon para observar y fotografiar a los rojiblancos. La solemnidad del lugar y la tradición futbolística se dieron la mano cuando el presidente ejecutivo José Riestra, acompañado por Joaquín Alonso, responsable de Relaciones Institucionales, tomó la palabra frente a la Virgen para expresar el deseo común que mueve a toda la afición: "Que esta temporada podamos traer algo importante para el club".
Participación destacada de jugadores y cuerpo técnico
Entre los futbolistas que participaron figuraron Rubén Yáñez y Alejo Sarco, quienes tuvieron el honor de depositar la camiseta del Sporting y un balón a los pies de La Santina. Un gesto que representa no solo el inicio de la campaña sino también la entrega y compromiso de todo el plantel con la ilusión por conseguir el objetivo.
El entrenador Nicolás Larcamón vivió por primera vez esta experiencia, uniéndose a quienes ya conocen bien esta parada espiritual y de unión. Además, Guille Rosas brindó un detalle especial al encender una vela en la zona de ofrendas antes de finalizar la ceremonia, acentuando el sentimiento de grupo.
Una tradición más allá del calendario competitivo
La visita al Santuario de Covadonga no es solo una costumbre dentro del Sporting de Gijón, sino un acto cargado de esperanza, resiliencia y la fe que acompaña cada temporada. La lluvia, lejos de ser un impedimento, simbolizó según el capellán Andrés Fernández, "buena suerte", transmitiendo un mensaje positivo para los jugadores y seguidores rojiblancos.
Con la ceremonia concluida y el sonido constante de la lluvia acompañando el regreso, el club se prepara para afrontar un año lleno de retos, con la convicción de que la entrega dentro y fuera del campo será la clave para el anhelado ascenso a Primera División.
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