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La renovación del Córdoba Femenino busca el ascenso

19 de agosto de 20266 min de lectura
La renovación del Córdoba Femenino busca el ascenso

Despedidas dolorosas, entradas con ilusión y un camino conjunto con el que ya se sueña: un nuevo Córdoba CF Femenino. Tras un verano lleno de cambios, el conjunto de Sergio Guillén echa a rodar el balón con un bloque totalmente renovado: tres renovaciones, 13 llegadas -entre fichajes y cantera- y salidas como las canteranas Ana Ocón y Yanire, dos jugadoras que habían permanecido ocho campañas en el club. El equipo cordobesista cambia de piel para afrontar una temporada en la que cinco plazas darán acceso a Primera Federación y en la que el conjunto blanquiverde quiere recuperar el hambre perdida.

El giro no es casual. Sergio Guillén reconoce que la transformación responde a una necesidad detectada desde dentro del vestuario. «El cambio ha sido profundo, y era necesario la verdad, porque al final la competición exige mucho y habíamos detectado un desgaste en la plantilla y queríamos renovar y que venga gente con hambre nueva y con ilusión sobre todo», explica el técnico.

La decisión ha supuesto cerrar una etapa con futbolistas que durante años formaron parte del paisaje del Córdoba Femenino. Ana Ocón y Yanire son los ejemplos más significativos. «Perdemos gente importante, porque la verdad que ha sido importante para el club, y darle las gracias a las jugadoras que le han dado todo durante estos años, pero al final en el fútbol se acaba un ciclo y empieza otro ciclo», apunta Guillén. «Nosotros creemos que había acabado ese ciclo, sobre todo por un desgaste mental de tantos años en la competición y necesitábamos un aire nuevo», añade.

Desde dentro, Lorena Guillén, una de las pocas jugadoras que permanece de aquella etapa, reconoce que el cambio sorprendió inicialmente al vestuario. «Nos pilló por sorpresa a todas», admite. Sin embargo, entiende que la transformación puede marcar un nuevo comienzo: «Yo creo que este cambio viene bien al club. Ha sido algo inesperado para todos, aunque es un cambio que ya tocaba hacer».

El nuevo Córdoba Femenino apuesta por un vestuario renovado y con un perfil más joven. Una juventud que, según Guillén, no está reñida con la experiencia competitiva. «Son jóvenes, pero tienen esa experiencia», señala el entrenador, que resume lo que buscaba en el nuevo grupo en dos conceptos: «frescura y ganas de aprender». Esa sensación también se percibe desde dentro. Lucía Luque destaca la «ilusión» y la «ambición» de las nuevas incorporaciones, mientras que Marta Arias asegura que la adaptación está siendo «bastante buena» y que se está formando «un grupo muy bueno, muy sano». Para Lorena Luque, una de las diferencias más visibles respecto al equipo anterior está precisamente en la actitud. «Creo que también hay bastante compromiso y eso es algo muy importante para cumplir los objetivos», explica.

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Ese compromiso es una de las bases sobre las que el cuerpo técnico quiere construir el nuevo Córdoba. «Sobre todo un poco lo que nosotros vamos a dedicar y lo que queremos con las jugadoras, ¿no? Que estén en la pelota, presionar en campo contrario, que se diviertan allá, que es muy importante, pero sobre todo dominar los partidos», desgrana el preparador blanquiverde.

El entrenador tiene claro, además, qué quiere recuperar. «Sobre todo esa falta de hambre que hemos detectado en la última semana que nos faltó el año pasado y esa frescura y ese ambiente que consiga poco a poco ir remando y mejorando temporada a temporada». La reconstrucción ha obligado también a asumir un proceso de adaptación. Con tantas caras nuevas, el Córdoba Femenino todavía está construyendo sus automatismos y su identidad colectiva. «Poco a poco, la verdad, porque al final nos estamos conociendo. Ellas nos están conociendo a nosotros y nosotros las estamos conociendo a ellas», reconoce Guillén.

La plantilla, eso sí, ya está cerrada. El técnico no espera nuevas incorporaciones y apuesta por seguir dando protagonismo a la cantera. «La plantilla ya está cerrada, no creo que haya ninguna incorporación más y lo que sí vamos a seguir contando con las canteranas e incorporándolas poco a poco al primer equipo, que es de lo que se trata y el objetivo nuestro», afirma. La apuesta ya ha tenido su primera muestra con Indhira, que debutó esta semana en la Copa Andalucía con solo 16 años. «No nos tiembla el pulso en ese sentido porque confiamos en ella y en el plan a seguir», afirma Guillién. El técnico evita, además, poner el foco únicamente en una jugadora: «Yo creo que al final son todas. Al final ellas luchan cada día por quedarse en el primer equipo».

La Segunda Federación presenta este curso un aliciente añadido: cinco plazas de ascenso. El Córdoba Femenino quiere mirar hacia arriba, aunque Guillín mantiene el discurso de ir paso a paso. «El pensamiento que tenemos es ser competitivos, esa es nuestra meta. Ir partido a partido, ver de los que somos capaces y, sobre todo, que seamos competitivos y el tiempo dirá dónde hay que estar», señala. Las futbolistas, sin embargo, sí verbalizan la ambición. Lucía Luque lo tiene claro: «Vamos a estar entre las cinco primeras. Vamos a marcar nuestros objetivos y vamos a llegar a ellos». Marta Arias matiza el camino: «Siempre vamos a ir partido a partido. Cada fin de semana a por los tres puntos». Pero también deja una declaración de intenciones: «No vamos a ponernos un listón tampoco alto porque al final no somos ese perfil de equipo». El camino no será sencillo. Guillén sitúa a tres rivales como referencias iniciales: «Sin duda yo creo que el Betis, que acaba de descender, y el Málaga y el Sporting son, a priori, los equipos que van a estar arriba». El Córdoba CF, mientras tanto, deberá demostrar que su profunda renovación puede convertirse en una ventaja competitiva.

La reconstrucción no se limita al primer equipo. El proyecto pretende que la cantera tenga un papel cada vez más importante en el futuro del Córdoba Femenino. Guillién recuerda que el sénior B logró el ascenso a Liga Nacional la pasada temporada y que el club continúa ampliando su estructura: «Poco a poco mejorando la cantera, que es de lo que se trata, para que estas futbolistas lleguen al primer equipo», indica. Ese camino ya ha comenzado. Indhira es el ejemplo más reciente, pero el técnico insiste en que hay más jugadoras preparadas para dar el salto. «Hay muy buenas jugadoras. Yo creo que hay varias jugadoras interesantes que este año van a pegar el salto seguro», asegura. Así, el nuevo Córdoba Femenino nace entre la nostalgia por una generación que deja atrás el club y la ilusión de un vestuario que quiere escribir su propia historia. Lorena Guillén resume ese sentimiento desde dentro: «Viene gente nueva, caras nuevas y yo creo que el objetivo como he dicho es el mismo y tanto las canteranas como la gente nueva vamos a luchar por todos». El reto será convertir esa ilusión en resultados. Y el primer objetivo, recuperar el hambre que el propio entrenador reconoce que faltó la temporada pasada. El Córdoba Femenino ya tiene una nueva cara. Ahora le toca demostrar hasta dónde puede llegar.

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