La salida de Raúl Sanllehí y la tormenta en el Real Zaragoza

La situación del Real Zaragoza es crítica. La salida de Raúl Sanllehí como director general del club hace casi dos años fue una señal de que las cosas no iban a ir bien en lo deportivo. Y, efectivamente, no han ido bien.
A punto de consumarse un descenso histórico a la tercera división del fútbol español, conviene mirar hacia atrás y recordar cómo se produjo la marcha de Sanllehí de la dirección del club. Fue en junio de 2024, tras completar dos temporadas en el cargo. Su salida fue inesperada, ya que Sanllehí tenía contrato vigente y su trabajo había sido notable en cuanto a la reestructuración del club y la reducción de la deuda. Pero el objetivo del nuevo grupo inversor siempre fue el mismo: el ascenso a primera división. Y en esas dos temporadas, el Zaragoza estuvo muy lejos de conseguirlo.
Sanllehí, que había llegado al club aragonés con un prestigio enorme y una experiencia dilatada, reconoció que su última temporada en el cargo había sido extenuante y que había acabado agotado. De hecho, su decisión de abandonar el club ya se había tomado tiempo antes, pues en la temporada anterior había rechazado ofertas de otros clubes, incluso de la Premier, pero esta vez su voluntad de seguir en el Zaragoza fue nula. En una carta de despedida, Sanllehí fue muy claro y reconoció que la prioridad de todo club debe ser el rendimiento deportivo, y en ese aspecto la gestión del actual propietario estaba siendo un desastre total.
Así, Sanllehí dio un aviso, una especie de señal de alarma de que en el ámbito deportivo las cosas podían ponerse feas. Y esa señal la ignoró por completo el nuevo propietario. De hecho, en las dos temporadas posteriores a la salida de Sanllehí, el Zaragoza ha tenido tres directores deportivos y cuatro entrenadores, un auténtico desgobierno en lo deportivo que ha llevado al club a una crisis sin precedentes.
Ayer se cumplió el triste récord de que el club no ha sido capaz de ganar un solo partido en lo que va de 2026. La nefasta gestión deportiva, sumada a una plantilla llena de jugadores mediocres, ha llevado al equipo a ocupar las últimas posiciones de la tabla durante toda la temporada. A falta de cinco jornadas para terminar la liga, el Zaragoza está a 11 puntos de la salvación, un dato que lo convierte en un equipo descendido ya de facto.
Es triste, muy triste lo que le está pasando al Zaragoza. Y lo más triste de todo es que este desenlace tan trágico para un club con tanta historia en el fútbol español era totalmente previsible.
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