Lamine debe pedir perdón

España se mete en semifinales por segunda vez en la historia de los Mundiales pero los grupos de whatsapp, las barras del bar y las tertulias radiofónicas están calientes con Lamine y su rendimiento en estos seis primeros partidos. La trituradora en la que se convierte el aficionado español en tiempos de selección está a máxima potencia. Y eso ganando y pasando eliminatorias, ¿El objetivo?: Lamine Yamal. Lamine debe pedir perdón por no llevar, en su primer Mundial con 18 años, los mismos goles que Mbappé, Messi o Haaland. Siendo extremo, es incomprensible que no esté compitiendo de tú a tú con un argentino que lleva seis Mundiales con 39 años, un delantero centro puro que te remata hasta una lavadora o el próximo Balón de Oro que ya ha sido campeón del mundo y viene de hacer un 'hat-trick' en la última final del pasado Mundial. Lamine debe pedir perdón por no desbordar en cada jugada a su par, tirar tres caños por partido y repartir un par de asistencias. También por atraer entre dos y tres jugadores cada vez que recibe pegado a la línea de cal y generar espacios para sus compañeros casi por inercia. Es algo que podría hacer cualquiera de los que De la Fuente decidiese poner ahí en su lugar. A Lamine no se le debe olvidar pedir perdón por intentarlo cada vez que le llega el balón. Con lo fácil que sería dar un pase atrás y quitarse de jaleos. Tiene que disculparse por encontrar el hueco para la carrera de Pedro Porro en el inicio de la jugada del primer gol o por poner a prueba a Courtois en un par de remates en la frontal. Y Lamine debe pedir perdón por ser parte de un equipo que se ha metido en semifinales siendo mejor que sus rivales en todos los partidos de este Mundial. Por ser parte importante, que no decisiva, siendo todavía un adolescente. Algo que se ve todos los días y está al alcance de cualquiera. Lamine no está al nivel del Lamine del Barça. Obvio. Él lo sabe, el aficionado español lo sabe y hasta Luis de la Fuente lo sabe. Qué imprudente debe ser y qué poco debe saber de esto el seleccionador español para mantener al extremo sobre el terreno de juego contra viento y marea. Y, pese a todo, el aficionado español sabe en el fondo que ganar este Mundial sin un Lamine brillante es mucho más difícil que hacerlo con un Lamine errático. Por algo será. Ojalá este Mundial acabe con el aficionado español pidiendo perdón a Lamine por dudar de él. Será la mejor señal de todas.
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