Lunin echa una mano y Brahim pone algo de luz

Una crónica de pretemporada es del alto riesgo. La desilusión o el tedio pueden acabar en euforia al final del curso y viceversa. Pero es cierto que a diez días de que esto arranque, el Madrid quizá podría ofrecer algo más, aunque falten muchos y el proyecto esté por hacer. Algo más que un pase largo con la mano de Lunin para que marque Brahim. Un recurso tan válido como cualquiera, pero al fútbol se juega y se gana salvo con el pie. Una jugada como la del gol de ayer ocurre casi como un eclipse total, cada cien años. Riazor oscureció durante el calentamiento por el eclipse, pero al Madrid se le hizo de noche en muchas fases del partido. Mourinho siguió probando en la sala de máquinas. Esta vez Valverde al banquillo, dejó solo a Camavinga por delante de la zaga y Bernardo estuvo más arriba junto a Güler. Pero los que empezaron mandando fueron Soriano, todo pasa por sus botas, y un italiano que juega bien y que no para de moverse, Amatucci. El Dépor perdió a Carrillo en una jugada desafortunada pero siguió igual. El Madrid metía también a Vinicius en su once inicial. Riazor le reconoció rápido pese a su cambio estético de cara porque le pitó a la primera. Al colegiado no se le escapó tampoco Rüdiger para mostrarle una amarilla por una entrada a Aubameyang, que se iba ya hacia Lunin. Al Dépor se le veía un equipo más rodado o más acoplado, pese a que salió con cinco fichajes, también más intenso en los duelos en el primer tiempo. Así las cosas, Riazor solo se asustó a los 38 minutos con una jugada a balón parado de Güler que despejó con apuros Leo Román. A Endrick y a Vinicius se les hizo de noche. Al primero se le fue la mano, o más bien la pierna, al ir a la presión para robar un balón a Ede cuando el duelo acababa de empezar. No vio la amarilla porque igual el colegiado se había quedado ciego por el eclipse o porque era demasiado pronto para llevarse la mano al bolsillo y más en un amistoso. Brahim iba por el mismo camino, pero le quedaba la última antes del descanso. Sin mucho fútbol, tuvo que ser Lunin quien asistiera con la mano en el 45' para la carrera del internacional con Marruecos. El Dépor, valiente, se había ido para arriba y lo pagó caro. Brahim aguantó la carrera desde la línea de medio campo y no falló ante Leo. El Madrid se iba al descanso con un premio excesivo. Cambios tras el descanso Mourinho movió el banquillo tras el descanso. Mario Rivas entró por Rüdiger, Valverde por Güler, Trent por Brahim y Espí por Endrick. El duelo se reanudó con una jugada de Camavinga que no es nueva. Una pérdida tonta en zona de riesgo y falta para corregir. Fue Dumfries el que adelantó la posición con el inglés de lateral. El Dépor también hizo cambios. David Mella, Quagliata y Loureiro por Amatucci, Angeliño y Ede. Espi no tardó en marcar, como hiciera ante el Ferencvaros, aunque estaba por muy poco en fuera de juego. Pero no había fallado ante Leo. Esta vez el Madrid se hizo con el control. Bernardo Silva se fue algo más para arriba con Güler en el banquillo y se le vio algo más. A Huijsen le sentaba bien el 4. Más atento y más líder sin Rüdiger en la segunda parte. El Dépor intentaba despertar con otra pérdida de Camavinga en la salida del balón. Trent ponía un buen balón a la cabeza de Espí que se fue alto. El partido se fue apagando aunque los de Hidalgo lo intentaron. Tuvo que sacar otra mano Lunin casi al final, esta vez para evitar el empate. Y poco más. El Madrid tiene un amistoso más ante el Schalke el domingo. Hacerlo al menos algo más vistoso no será tan complicado.
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