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Manabí registra más calor y menos lluvias desde el 2016

26 de mayo de 20266 min de lectura
Manabí registra más calor y menos lluvias desde el 2016

Manabí, provincia mundialmente conocida por sus paisajes y producción agrícola, está enfrentando una transformación profunda en su clima. Lo que antes era una percepción extendida entre los manabitas —calor cada vez más intenso, bochorno persistente y lluvias escasas— hoy cuenta con respaldo de la ciencia. Un estudio de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí Manuel Félix López (Espam MFL) desentraña la verdad detrás de este cambio, alertando sobre las consecuencias que ya golpean la vida y el entorno de la región.

La nueva realidad térmica: cifras que preocupan

De acuerdo con la investigación liderada por Cristhian Paliz y Jonathan Chicaiza, docentes de Espam MFL, la provincia ha experimentado un salto térmico significativo tras el año 2016. Al comparar dos periodos —2006-2015 y 2016-2025—, se evidencia que la temperatura máxima diaria aumentó en promedio +0,46 °C, mientras que los eventos de calor extremo subieron +0,64 °C. La temperatura media anual, por su parte, creció +0,41 °C, acercándose a medio grado adicional en apenas una década.

Este dato no es menor: en climatología, variaciones de apenas algunas décimas son suficientes para modificar ecosistemas y alterar la producción y calidad de vida en las comunidades.

Ya no es percepción: los datos del calor intenso

Las jornadas calurosas, sobre todo al mediodía y durante la tarde, son más largas y frecuentes. El estudio de Espam desmonta la idea de que los habitantes “sienten” más calor por costumbre o casualidad. Es una realidad respaldada por cifras y evidencia científica.

Paralelamente, la humedad relativa en Manabí cayó -0,77 %, y la provincia recibe ahora 109 milímetros menos de lluvia cada año en comparación con la etapa previa a 2016. Periodos secos más extensos y suelo con menor humedad exigen más riego para cultivos, incrementan el estrés hídrico y favorecen la propagación de plagas.

¿Por qué ocurre este cambio? La clave está en la atmósfera

Según Cristhian Paliz, uno de los expertos detrás del reporte, la explicación tiene varios matices. Uno de los factores más relevantes es la llamada circulación de Walker, un fenómeno climático natural que incide en la distribución de temperaturas y humedad a escala global. Su fortalecimiento en las últimas décadas ha provocado, entre otros efectos, menos formación de nubes en la región.

"Menor nubosidad implica mayor incidencia directa del sol, lo que eleva la temperatura superficial, sobre todo en ambientes secos", señala Paliz. Así, el aumento térmico se agudiza en sectores con poca ventilación natural o influencia de la brisa marina.

A esto se suma un elemento global: el cambio climático inducido por la actividad humana, que actúa como un forzante adicional e impulsa la tendencia alcista en las temperaturas. El resultado es una provincia que, al igual que otras zonas cálidas del planeta, soporta una combinación de fenómenos naturales y presiones externas que modifican su clima tradicional.

Menos lluvias, más presión sobre los recursos hídricos

La alteración del régimen de lluvias es otro hallazgo clave del estudio. Aunque ocasionalmente se presentan lluvias intensas concentradas en corto tiempo, la tendencia anual es a la baja. Esto conduce a temporadas secas prolongadas, menor recarga de acuíferos y más exigencias sobre los sistemas de riego agrícola y uso doméstico del agua.

Paliz enfatiza: “Con menos humedad en el ambiente y lluvias insuficientes, los cultivos demandan mucha más agua para alcanzar su ciclo óptimo de producción. Esto ocasiona una presión extra sobre los ríos, esteros y fuentes superficiales, ya de por sí vulnerables al cambio”.

Adicionalmente, el ambiente seco favorece la proliferación de plagas y altera el equilibrio de los ecosistemas locales, impactando a la biodiversidad y la salud humana.

El contraste costa-interior: donde el calor es más feroz

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El incremento de temperatura no se da de igual forma en toda Manabí. Ciudades costeras como Manta se benefician al menos en parte de las brisas marinas que moderan la sensación térmica. En contraste, en localidades del interior como Portoviejo, Calceta y Chone, la falta de ventilación propicia el aumento del calor y hace que la sensación térmica escale fácilmente hasta los 38 o 40 grados, especialmente en momentos de radiación solar intensa.

La geografía, junto con la variabilidad atmosférica, reparte los efectos de la sequía y el calor de manera desigual, resaltando la urgencia de adaptar estrategias diferenciadas para cada zona de la provincia.

El año 2016: punto de comparación, no de causa

Llama la atención que el estudio base su análisis en el periodo anterior y posterior al 2016, año recordado en Ecuador por el terremoto que sacudió Manabí. Sin embargo, Cristhian Paliz aclara rotundamente que no existe evidencia causal entre el desastre sísmico y los cambios climáticos aquí reportados.

“Utilizamos el 2016 como referencia metodológica para comparar décadas, no porque haya relación física entre el terremoto y el calor actual”, sostiene Paliz. La evolución observada responde a una conjunción de oscilaciones naturales y marcada influencia del calentamiento global, que podría sostener la tendencia en el mediano plazo si no se revierten sus causas.

¿Qué podemos esperar para el futuro?

El conocimiento aportado por la Espam MFL constituye una llamada de atención para las autoridades, agricultores y ciudadanía sobre la urgencia de prepararse ante un entorno cada vez más caliente, seco y vulnerable. Monitoreo constante, tecnificación del riego, gestión eficiente del recurso hídrico y educación ambiental serán clave para mitigar los efectos.

Más allá de los números, en las parroquias y cantones de Manabí el calor se ha convertido en un reto diario. El informe de Espam MFL es claro: adaptarse y anticiparse será fundamental para que la provincia siga siendo un gran motor productivo, resiliente frente al cambio climático.


Preguntas frecuentes sobre el cambio climático en Manabí

¿Realmente aumentó la temperatura en Manabí?

Sí. El estudio de Espam MFL confirma un aumento en la temperatura máxima (+0,46 °C) y en los eventos de calor extremo (+0,64 °C) desde 2016.

¿Por qué llueve menos ahora que antes en la provincia?

Las lluvias anuales han disminuido en 109 mm. Esto responde a la combinación de fenómenos climáticos naturales y el efecto del cambio climático global.

¿Qué zonas son las más afectadas por el calor?

El interior de Manabí —Portoviejo, Calceta y Chone— sufre más debido a la menor influencia de la brisa marina, mientras que las zonas costeras como Manta resienten menos el aumento de temperatura.

¿El terremoto de 2016 causó los cambios climáticos?

No. El año 2016 se utiliza como referencia comparativa, pero no existe relación directa entre el sismo y las variaciones climáticas.

¿Cómo afecta esto a la agricultura y vida diaria?

El aumento de calor y la escasez de lluvias incrementan la demanda de agua para cultivos y uso humano, generan estrés hídrico y favorecen plagas, impactando producción y bienestar.

¿Estos cambios pueden revertirse?

Si bien las oscilaciones naturales pueden variar, el avance del cambio climático global sugiere que la tendencia al calentamiento podría mantenerse si no se toman medidas de mitigación.

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