Maradona, DT, dejó sentado a Mascherano en práctica

En una charla organizada por el diario Olé y moderada por Daniel Osvaldo, Jonás Gutiérrez abrió el baúl de los recuerdos para contar tres postales que, como buenos trazos de fútbol sudamericano, huelen a potrero aunque ocurrieran en la elite. La primera, la que más ruido hizo: Diego Armando Maradona, ya como director técnico de la selección argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010, se metió en la práctica, bajó una pelota de pecho y, con un toque corto, dejó “sentado” a Javier Mascherano, capitán y pulmón de la Albiceleste. La segunda: Lionel Messi, en un ejercicio sin arqueros, encaró y fue superando rivales hasta que Martín Demichelis, entre asombro y sonrisa, soltó la frase que quedó para siempre: “Es como verlo jugar a la Play Station”. La tercera escena traslada el foco al Mallorca, donde Héctor Cúper imponía cátedra en la sauna del club para corregir, apretar y enseñar con una autoridad tranquila pero contundente.
H2: La jugada de Diego que dejó a Mascherano sin respuesta Maradona como entrenador vivía el entrenamiento como si fuese un partido mano a mano en un barrio de Lanús o Villa Fiorito: con esa hambre eterna. “Él quería jugar”, recordó Jonás. En Sudáfrica, con la rodilla exigida y todo, se ponía los botines, pedía la 10 y se mezclaba en los rondos y los reducidos. En una de esas acciones, la pelota viajó hacia él; control de pecho, lectura instantánea y un “tac” breve, preciso, hacia un costado. Mascherano, especialista en el timing del quite, se lanzó a barrer, pero la pelota ya había cambiado de carril. Resultado: el “Jefecito” quedó descolocado y Diego se marchó con la pelota atada, despertando ese murmullo que sólo se escucha cuando el genio hace algo distinto.
H3: El 10 que no colgó la magia ni como DT Más allá de la anécdota simpática, el episodio retrata algo profundo: Maradona poseía una comprensión del espacio y del tempo que no se evapora con los años. Incluso ante futbolistas en plenitud física, la técnica y la picardía podían desnivelar. Gutiérrez añadió que Diego también se quedaba a patear tiros libres, colocando varias veces el balón en el mismo rincón, con una precisión de metrónomo. Era el 10 jugando a ser 10, aun cuando el buzo de DT pesaba y las responsabilidades estaban en la raya de cal.
H2: Messi en clave Play Station: una práctica sin porteros La otra imagen potente llega con Lionel Messi como protagonista. Según narró Guti, el ejercicio era de 11 contra 11, sin arqueros y con tres porterías pequeñas por lado. Demichelis estaba de central y Jonás de lateral derecho. Entonces, Messi agarró la pelota y aceleró: encaró, recortó, siguió, volvió a amagar, y fue dejando rivales a su paso con la naturalidad del que tiene la pelota como una extensión del cuerpo. Demichelis miró a Jonás, se rieron y lo compararon con un videojuego en vivo: “Esto es como verlo jugar a la Play Station”.
H3: Lectura táctica de un talento inusual El testimonio de Gutiérrez ayuda a entender por qué Messi descoloca a defensas de cualquier nivel: su primer control orientado, la cintura para engañar y la velocidad de ejecución reducen el margen de corrección del rival. En tareas sin portero —donde todo ocurre más cerca de la última línea—, ese uno contra uno permanente desnuda virtudes y errores. Para un central como Demichelis, acostumbrado a medir distancias y temporizar coberturas, ver ese abanico de recursos en una misma carrera era como contemplar una secuencia editada. Para el lateral, la duda permanente: salir al duelo o esperar ayuda interior. Messi, como pocas veces, obliga a elegir… y casi siempre elige por ti.
H2: Cúper y la pedagogía de la sauna en el Mallorca La tercera anécdota corre por cuenta del Mallorca, etapa clave en la carrera europea de Jonás. Allí, Héctor Cúper tenía una costumbre singular: si quería hablar en serio, te citaba en la sauna del club. Con botella de agua en mano, se quedaba dentro veinte o treinta minutos. Los jugadores, por el calor, entraban y salían. Pero si Cúper te escogía para corregirte, te aguantabas ahí, con el vapor pegado a la piel. “Eres un burro”, le decía a Jonás, y Gutiérrez, sudando a chorros, apenas podía rebatir: “Sí, sí, soy un burro”. Más allá de la broma, el mensaje calaba: disciplina, foco, compromiso. Esa mística, a su manera, también construye planteles.
H3: Autoridad y aprendizaje en un club de Primera En la élite, el liderazgo adopta formas diversas. La de Cúper, exigente y directa, encontraba en la sauna un espacio sin distracciones para fijar conceptos. En ese Mallorca —más allá de nombres y fechas— la idea era clara: competir cada fin de semana en LaLiga exigía detalles, concentración y aceptar la crítica como un camino. Para un jugador como Gutiérrez, que también pasó por el Deportivo, fueron lecciones que se cargan en la mochila para siempre.
H2: ¿Por qué estas postales aún nos hablan? Porque condensan la esencia que enamora del fútbol: la jerarquía técnica de Maradona que sobrevive al tiempo, el vértigo de Messi que convierte un rondo en arte, y la conducción de Cúper que moldea profesionales. Son escenas de entrenamiento, sí, pero revelan cómo se construyen las noches de estadio. En un Mundial como el de Sudáfrica 2010, el pulso de cada práctica puede marcar pequeños giros en la confianza y el tono competitivo. Y en los clubes, la cultura de trabajo —esas charlas calurosas de sauna— muchas veces define el salto de calidad de un grupo.
H2: La voz de Guti y el marco de la charla El contexto importa: no se trata de un relato de oídas, sino de la memoria de un protagonista. Jonás Gutiérrez, internacional con Argentina y ex de Mallorca y Deportivo, compartió estas vivencias en una conversación promovida por Olé y guiada por Daniel Osvaldo. En su tono campechano, el “Galgo” dibujó escenas sin solemnidad, con la frescura de vestuario que devuelve olores, gestos y guiños. Esas pinceladas, contadas por quien estuvo ahí, valen oro para comprender la trastienda del alto rendimiento.
H2: Detalles que marcan la diferencia en la élite
- Técnica vs. físico: el control y la picardía de Diego desactivaron la barrida de un especialista defensivo como Mascherano.
- Toma de decisiones: Messi en conducción corta y a máxima velocidad obliga a defensas y mediocentros a decidir entre perfilarse o saltar al duelo, casi siempre a destiempo.
- Liderazgo de club: Cúper eligió un método singular para incomodar y enseñar; detrás del gesto hay una idea: el aprendizaje real ocurre cuando salimos de la zona de confort.
H2: FAQ — Preguntas rápidas H3: ¿Cuándo ocurrió la acción de Maradona contra Mascherano? Durante una práctica de la selección argentina en el Mundial de Sudáfrica 2010, según relató Jonás Gutiérrez.
H3: ¿Quién contó estas anécdotas y en qué contexto? Las narró Jonás Gutiérrez en una charla organizada por el diario Olé y moderada por Daniel Osvaldo.
H3: ¿Qué dijo Gutiérrez sobre Messi en los entrenamientos? Que, en un ejercicio sin porteros y con porterías pequeñas, Messi regateó a todos con una naturalidad que parecía “como jugar a la Play Station”, según la reacción de Martín Demichelis.
H3: ¿Qué papel tuvo Héctor Cúper en el relato de Gutiérrez? Guti recordó sus charlas de corrección y liderazgo con Cúper en el Mallorca, muchas veces realizadas dentro de la sauna del club para fijar conceptos.
H3: ¿Qué otro detalle destacó Gutiérrez de Maradona como DT? Su insistencia en patear tiros libres tras los entrenamientos, colocando una y otra vez la pelota en el mismo lugar con precisión.
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