Oficios tradicionales animan los domingos en parques de Quito

Los domingos, momento de tradición y venta en Quito
En Quito, el ambiente de los fines de semana cambia notablemente, especialmente los domingos, que se convierten en una jornada de descanso y reencuentro con la tradición en parques y plazas. Mientras los sábados están dedicados a terminar pendientes, el domingo invita a disfrutar de sabores y actividades típicas que cautivan a grandes y chicos.
Entre los protagonistas de esta costumbre están los vendedores tradicionales que, a menudo, heredan sus oficios de generaciones anteriores. Estos puestos ofrecen desde algodones de azúcar hasta helados artesanales, pasando por ponche, salchipapas y los populares muñecos voladores con paracaídas.
El legado familiar y la dedicación de los vendedores
Uno de los casos emblemáticos es el de Dayana Pinda, una joven de 21 años que combina sus estudios de enfermería con la venta de algodones de azúcar y granizados durante los fines de semana. Originaria de Riobamba, su familia estableció esta tradición en Quito, con su padre trabajando en el parque El Ejido por al menos 30 años. Tras el fallecimiento de su padre, Dayana tomó las riendas del negocio a sus 17 años y reconoce que, aunque se gradúe, no abandonará esta labor que siente como parte de su esencia.
Por su parte, en el Centro Histórico, Mayra Remache revive la memoria de su padre al vender ponche, una bebida típica quiteña que envuelve malta de cebada y varios ingredientes secretos. Con 30 años y ocho dedicados a esta venta, Mayra destaca que el verdadero valor de su oficio es simbólico y emocional, además de sustento económico. El ponche se oferta en varios vasitos con precios que van desde 0,50 centavos hasta 1 dólar, y ella forma parte de una comunidad de al menos 42 poncheros que recorren diferentes sectores de Quito.
Tradiciones y elementos únicos que mantienen viva la cultura local
En la plaza de San Francisco, el espectáculo lo dan Eduardo Tirado y su esposa Belén Merino, quienes venden soldaditos de plástico con paracaídas. Este entretenimiento, que se ha convertido en tradición familiar desde hace más de cuatro años, llama la atención de niños y adultos que disfrutan del mini show aéreo de estos juguetes. Además, ofrecen joyeros de madera que traen desde Cuenca, diversificando su actividad comercial para maximizar sus ingresos.
La tradición también se experimenta en los sabores con Mónica Guayta, tercera generación que elabora helados artesanales de guanábana y mora en el Centro Histórico. Estos helados, que cuentan con 72 años de historia familiar, son preparados con pulpa natural y congelados con hielo seco, garantizando calidad e inocuidad. Mónica y su familia han mantenido esta labor pese a dificultades como la pérdida de su padre durante la pandemia.
Otro sabor típico que se ofrece es el de las salchipapas en balde, vendidas por Mayra Paucar en el centro de Quito. Junto a su madre y hermana, Mayra ha apostado por este negocio tradicional por su rentabilidad y autenticidad, usando ingredientes frescos y una técnica especial de fritura al carbón para aportar un sabor único. Este platillo callejero es accesible y muy demandado, pudiendo generar ingresos importantes en días buenos.
Diversión para niños y familias en el parque El Ejido
El entretenimiento infantil también forma parte del panorama dominical gracias a María Teresa Vargas, quien lleva medio siglo alquilando carritos mecánicos de pedales en el parque El Ejido. Estos carros, fabricados en Ambato, se ofrecen en tamaños diversos con tarifas que van desde $2,50 hasta $6 por media hora, y son una opción popular para que niños y adultos disfruten al aire libre en familia.
La colaboración intergeneracional es esencial en estas actividades, pues tanto adultos como niños participan rotativamente en la venta y manejo de los productos, conservando así la historia oral y vivencial ligada a estos oficios.
FAQ - Preguntas frecuentes sobre los oficios tradicionales en Quito
¿Qué horarios suelen tener los vendedores tradicionales los domingos?
La mayoría inicia sus actividades alrededor de las 09:00 y terminan hacia las 17:00, dependiendo de la afluencia de público y el clima.
¿Cuáles son los productos más populares en estas ventas tradicionales?
Destacan el algodón de azúcar, ponche, helados artesanales, salchipapas y juguetes tradicionales como los muñecos con paracaídas.
¿Cómo han influido las familias en la continuidad de estos oficios?
La mayoría de los vendedores heredaron sus negocios de sus padres o abuelos, manteniendo la tradición viva y adaptándola a los nuevos tiempos.
¿Qué distingue a los helados artesanales de guanábana y mora de otros productos?
Son preparados con pulpa natural y congelados con hielo seco, lo que asegura un producto sin bacterias y de alta calidad.
¿Dónde se ubican principalmente estos ventas tradicionales en Quito?
Principalmente en el Centro Histórico, el parque El Ejido, plaza San Francisco y el parque La Carolina.
¿Qué importancia cultural tienen estos oficios en Quito?
Más allá de la actividad económica, representan un patrimonio intangible que enlaza generaciones y fortalece la identidad local.
Estos espacios y actividades dominicales en Quito son un reflejo auténtico de la vida citadina donde tradición, cultura y comercio se unen para brindar color y sabor a la cotidianeidad.
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