Rodri, un fichaje clave para el Barça

Rodri no es sólo un fichaje estratégico para dotar al Barça del equilibrio, dinamismo y control del juego imprescindible para ser competitivos en Europa, es además un capitán en toda la extensión de la palabra. Responde a un estilo de vida que le acerca a personalidades tan importantes de la historia blaugrana como Carles Puyol o Sergio Busquets, de regreso a casa para iniciar su camino hacia el banquillo blaugrana.
Su discurso alejado de estridencias y gestos públicos es el de un futbolista que concibe este deporte como un juego de ajedrez donde cada pieza tiene un rol asignado pero sabiendo que un peón puede ganarte una partida. Recibió el Balón de Oro más futbolero, el que escogen los entrenadores por encima de los ‘followers’.
Rodri es la diferencia entre la pizza napolitana y la pizza con piña: sencillez frente a snobismo. Raphinha es un líder entusiasta y comprometido, un tipo que se preocupa de sus compañeros porque le sale natural. Pedri es el referente de un grupo de canteranos que consideran al canario un faro que ilumina el juego azulgrana.
Rodri no necesitará el brazalete en su antebrazo para ser ese capitán invisible que ordena las prioridades del vestuario, que entiende y explica el fútbol como nadie principalmente cuando la Champions aprieta, el jugador que con su conocimiento y experiencia se adelanta a lo que pasará y con una mirada sabrá como transmitírselo a Lamine Yamal como lo hizo en el Mundial con la selección española.
Por eso cuando Deco diseñó el fichaje, Hansi Flick lo celebró con el entusiasmo del que sabe que ahora sí han dado un salto de calidad ahí donde se deciden los campeones de Europa.
El fichaje del mejor jugador del Mundial es posiblemente el más trascendental de la historia moderna del barcelonismo no sólo por lo que aporta al Barça sino por lo que deja de contribuir en el Real Madrid.
José Mourinho es un agitador profesional y un entrenador contrastado pero Rodri habría sido su Xabi Alonso futbolístico y ahora tiene para hacer su pizza más piña que mozzarella.
Será un Real Madrid más competitivo y complicado, pero Rodri demostró en la final del Mundial como se ganan ese tipo de partidos.
Comentarios (0)