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Sombreros de paja toquilla que llegaron desde Cuenca a EE.UU.

2 de agosto de 20265 min de lectura
Sombreros de paja toquilla que llegaron desde Cuenca a EE.UU.

El legado familiar que traspasó fronteras

Blanca Baculima y Rubén Monzón son herederos de una tradición que nació en sus madres: el oficio de tejer sombreros de paja toquilla, emblemáticos de la cultura ecuatoriana. Lo que inició en 1996 como un pequeño taller artesanal en Cuenca se transformó en un proyecto de vida gracias al esfuerzo y al compromiso por preservar esta artesanía ancestral. Con la experiencia recibida y la inversión en maquinaria, hoy su marca es reconocida tanto en Ecuador como en Estados Unidos.

El camino hacia la independencia productiva

Durante años, Blanca y Rubén solo se encargaban del tejido, planchado y preparación inicial de los sombreros para luego entregarlos a grandes fábricas que hacían los acabados finales. Sin embargo, motivados por consolidar su propio sello, lograron adquirir tecnología especializada para realizar también esas etapas decisivas del proceso. Este cambio estratégico fortaleció su control sobre la calidad y les permitió posicionar con autenticidad su marca en un mercado cada vez más competitivo.

El salto a Estados Unidos y la expansión del negocio

En 2015, tras obtener la visa de trabajo para EE.UU., la pareja emprendió la aventura de llevar sus sombreros a tierras norteamericanas. Los primeros viajes fueron modestos, con apenas 50 o 60 piezas llevadas personalmente a una tienda en Nueva York, administrada por su hijo mayor. La producción seguía siendo artesanal, ejecutada por familiares que mantuvieron viva la tradición ancestral, mientras Blanca y Rubén se concentraban en los acabados usando la maquinaria adquirida.

A pesar del cierre del local original en Nueva York por razones personales, la actividad comercial no se detuvo. Surgió una nueva tienda en Nueva Jersey apoyada por familiares, consolidando la presencia de sus sombreros en dicho estado. Cada tres meses, Blanca y Rubén cruzan el océano con entre 500 y 600 sombreros, enfrentando con disciplina los trámites aduaneros, para abastecer a sus clientes y sostener los vínculos familiares que gestionan las ventas.

Visión de futuro y arraigo ecuatoriano

El objetivo más próximo es reabrir una tienda en Nueva York, esta vez gestionada por su segundo hijo, quien cuenta con toda la documentación para residir y trabajar en Estados Unidos. Blanca comparte que a menudo debe anticipar sus viajes cuando la demanda supera la oferta, una señal clara del éxito de su emprendimiento.

Aunque valoran la oportunidad laboral y económica que les ofrece Estados Unidos, Blanca destaca que nada iguala la paz y la unión familiar que disfruta en Ecuador. La continuidad espiritual también es fundamental para la pareja: Blanca espera regresar pronto a Loja para venerar la imagen de la Virgen de El Cisne, clave en su motivación y agradecimiento por las bendiciones en su camino.

Un espacio de tradición en Cuenca

En paralelo a su presencia internacional, Blanca y Rubén mantienen el local "Reina del Cisne" en el Centro Municipal Artesanal (Cemuart) de Cuenca, frente a la emblemática Plaza de San Francisco. Allí ofrecen una amplia gama de sombreros confeccionados por familiares y otros artesanos de la provincia del Azuay. Los precios son accesibles, iniciando en 15 dólares, y varían según la calidad y finura de la fibra empleada.

Este establecimiento atiende a diario a turistas nacionales e internacionales, además de clientes locales, funcionando como un santuario donde la noble tradición de la paja toquilla cuencana perdura viva, acercando al público piezas auténticas y cargadas de cultura.

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Celebrando la identidad ecuatoriana en Nueva York

En agosto de 2026, Blanca y Rubén se prepararon para participar en el 43º Desfile de la Ecuatorianidad en Queens, Nueva York. Este evento anual congrega a miles de compatriotas que festejan con orgullo sus raíces. Aunque Blanca solo permaneció dos semanas en Estados Unidos, este reencuentro con la diáspora ecuatoriana significó una oportunidad de compartir su historia, su trabajo y la fe que respalda su emprendimiento.

Preguntas frecuentes

¿Cómo empezó la historia de Blanca y Rubén con los sombreros de paja toquilla?

Herederos del conocimiento transmitido por sus madres, comenzaron su taller en 1996, dedicándose inicialmente a las primeras fases de producción antes de invertir en acabados propios.

¿Cuál fue la estrategia para expandirse a Estados Unidos?

Obtener una visa de trabajo, controlar todo el proceso productivo y confiar en familiares para gestionar tiendas y ventas en Nueva York y Nueva Jersey.

¿Qué importancia tiene la fe en su proyecto?

La pareja atribuye las bendiciones y el crecimiento de su negocio a la Virgen de El Cisne, una figura espiritual central en su vida y trabajo.

¿Dónde se venden actualmente sus sombreros en Ecuador?

En su local "Reina del Cisne" ubicado en el Centro Municipal Artesanal (Cemuart) de Cuenca, frente a la Plaza de San Francisco.

¿Cuál es el próximo objetivo comercial de la pareja?

Reabrir una tienda en Nueva York administrada por su segundo hijo, consolidando así aún más su presencia en el mercado estadounidense.

¿Qué representa para ellos el trabajo en Estados Unidos?

Una oportunidad laboral basada en el esfuerzo individual, aunque siempre con nostalgia por la unión familiar y tranquilidad que encuentran en Ecuador.

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