Un acuerdo de 21 puntos busca poner fin al conflicto en Gaza: Trump y Netanyahu negocian en la Casa Blanca

En uno de los episodios diplomáticos más importantes del año, Donald Trump y Benjamín Netanyahu se encuentran hoy en la Casa Blanca con la mira puesta en Gaza. El eje de la reunión es un ambicioso acuerdo de 21 puntos, impulsado inicialmente por Tony Blair –ex primer ministro británico– y respaldado por Estados Unidos y los integrantes de la Liga Árabe.
El objetivo principal es alcanzar un alto el fuego inmediato en Gaza, asegurar la liberación de los 48 rehenes en manos de Hamas y delinear el comienzo de una transición política en la Franja, con la posibilidad de nuevas estructuras institucionales. Esta propuesta también prevé la retirada gradual de las Fuerzas de Defensa de Israel y el establecimiento de un gobierno transitorio encabezado por tecnócratas palestinos.
La iniciativa, bautizada como 'Estructura institucional de la Autoridad Internacional de Transición de Gaza (GITA)', pone sobre la mesa una hoja de ruta integral: desmilitarización, reconstrucción de Gaza, llegada masiva de ayuda humanitaria –supervisada por Naciones Unidas, la Media Luna Roja y organismos internacionales independientes– y el desmantelamiento total de la infraestructura militar de Hamas.
El trabajo preliminar ha sido arduo, con figuras como Steve Witkoff y Jared Kushner mediando entre las partes. Trump, mostrando su habitual confianza, publicó en sus redes sociales que es el momento de "lograr algo grande en Medio Oriente". Netanyahu, en cambio, mantiene cautela, priorizando la liberación de los rehenes y la seguridad israelí, mientras insiste en que Gaza debe dejar de suponer un peligro tanto para Israel como para sus habitantes.
Entre los 21 puntos destaca el compromiso de no forzar la salida de gazatíes de la Franja, la posibilidad de reconstrucción económica bajo el asesoramiento internacional, la formación de una nueva fuerza policial palestina y el establecimiento de un diálogo y proceso de desradicalización que apunten a una convivencia pacífica y sostenible. Además, de concretarse la implementación, el acuerdo abriría puertas a un futuro reconocimiento de un Estado palestino, un horizonte largamente reclamado por la comunidad internacional.
Aún hay obstáculos por superar, especialmente respecto al papel de Hamas y las garantías de seguridad regionales. Sin embargo, la jornada de hoy podría marcar un antes y un después si Netanyahu acepta formalmente el marco propuesto. La mirada del mundo está puesta en la Casa Blanca: la diplomacia tiene la palabra.

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