Recolección de mortiño en Cotopaxi: tradición que da sabor a la colada morada

Recolección del mortiño, una tradición que se cultiva desde la infancia
Cada año, durante los meses de septiembre a noviembre, las faldas del volcán Cotopaxi se convierten en un escenario para una tradición ecuatoriana que se remonta a generaciones. Blanca Pillajo es una de las mujeres que ha dedicado gran parte de su vida a la recolección del mortiño, un fruto morado, pequeño y característico, que se utiliza para preparar la emblemática colada morada, una bebida tradicional del Día de los Difuntos.
Desde los cinco años, Blanca acompaña a su padre en esta labor que une la naturaleza con la cultura andina. "Desde que era pequeña, mi papá me sacaba a coger mortiño", recuerda con emotividad. Para ella, subir a las montañas y recolectar los frutos es más que un trabajo; es mantener viva la memoria cultural familiar y la esencia misma de una festividad que une a las familias ecuatorianas.
Una jornada que comienza al amanecer
La recolección inicia antes de que el sol asome. Blanca y sus compañeras se levantan alrededor de las 6:00 para prepararse y emprender la ascensión hasta los páramos del Cotopaxi, donde crece el mortiño en medio de la vegetación alta y los caminos de tierra. Esta caminata puede durar cerca de una hora y exige resistencia física.
Para enfrentar el frío y el esfuerzo, las recolectoras se hidratan con una bebida tradicional hecha de miel pura mezclada con agua, que las energiza para la jornada. En medio del recorrido, se detienen a compartir una "pamba mesa", un encuentro donde cada una aporta algo de comida para compartir en comunidad, fortaleciendo así los lazos de compañerismo.
El valor del mortiño y los desafíos de la recolección
Entre las 9:00 y las 14:00, las recolectoras recorren los senderos en busca de los frutos maduros, que deben recolectarse con cuidado para no dañar las plantas ni el fruto. La temporada del mortiño es limitada y se encuentra en su apogeo entre septiembre y noviembre, lo que convierte a estos meses en la última oportunidad del año para su cosecha.
Blanca comenta que la temporada está por terminar, lo que hace que las últimas jornadas sean cruciales. El trabajo tiene sus dificultades: los caminos se vuelven resbalosos con la lluvia, y el descenso exige precaución para evitar accidentes. A pesar de ello, la pasión por esta tradición prevalece.
Sin embargo, una de las preocupaciones más frecuentes es el bajo precio que reciben las recolectoras por el mortiño. Blanca señala que el esfuerzo que implica subir a la montaña no se refleja en el valor económico del fruto.
Una tradición que une familias y preserva la cultura
El mortiño no solo se utiliza para la colada morada sino también para la elaboración de mermeladas y jugos, que Blanca comparte con familiares y amigos que no pueden subir hasta el páramo. Para ella, esta tradición es un puente que une generaciones y mantiene vivo el recuerdo de sus seres queridos, especialmente durante el Día de los Difuntos cuando la colada morada se convierte en protagonista en la mesa familiar.
Cada noviembre, Blanca visita el cementerio para rezar y recordar a sus padres, reafirmando así el valor simbólico del fruto y la bebida que prepara.
Una segunda recolectora entrevistada confiesa que regresó por segundo año a esta actividad, motivada por su amor a la naturaleza y la montaña, disfrutando de la experiencia más allá de la cosecha misma. Por ahora, ella recoge mortiño para consumo personal y no ha entrado en mercado, reflejando la variedad de historias detrás de esta tradición.
La importancia cultural y ambiental del mortiño
Este fruto andino es más que un ingrediente; representa la conexión del Ecuador con sus raíces ancestrales y la naturaleza que lo rodea. La recolección en los páramos exige respeto y cuidado para preservar el ecosistema y asegurar que esta práctica perdure.
Así, cada fruto recogido es testimonio de la dedicación, el esfuerzo y el amor por la tradición que cientos de mujeres mantienen viva en noviembre. La colada morada que llega a las mesas ecuatorianas es fruto de esa labor silenciosa y respetuosa con la tierra, que mezcla sabores y memorias que perduran en el tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el mortiño y dónde crece?
El mortiño es un fruto andino de color morado oscuro, propio de los páramos del Ecuador, especialmente en zonas como las faldas del volcán Cotopaxi.
¿Por qué es importante el mortiño para la colada morada?
Es uno de los ingredientes esenciales que le da sabor y color característico a la colada morada, bebida tradicional del Día de los Difuntos en Ecuador.
¿Cuál es la temporada de recolección del mortiño?
Generalmente se recolecta entre septiembre y noviembre, siendo estos meses la mejor época para encontrar frutos maduros.
¿Cuáles son los principales desafíos en la recolección del mortiño?
Las recolectoras enfrentan caminos empinados y resbalosos, clima frío y lluvia, además de la dificultad de cargar y transportar el fruto.
¿Cómo valoran las recolectoras el precio del mortiño?
Consideran que el precio es bajo en comparación con el esfuerzo y el tiempo que implica la recolección en las montañas.
¿Qué significado cultural tiene esta tradición para las comunidades?
Más allá de ser una actividad económica, la recolección del mortiño conserva la memoria ancestral, une familias y es símbolo de respeto hacia la naturaleza y las tradiciones ancestrales ecuatorianas.
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